Tribuna
(Boletín SEBiot • Abril 2026)

Alvaro González, Vocal Joven SEBiot (2017-2025), Profesor Permanente Laboral de Ingeniería Química, Universidad de Salamanca

Francisco Valero, Secretario de SEBiot (2018-2023), Catedrático de Ingeniería Química, Universitat Autònoma de Barcelona

Mario Díaz, Presidente de SEBiot (2014-2018), Catedrático de Ingeniería Química. Emérito, Universidad de Oviedo
Carta abierta a Miguel Ángel Galán, con la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot)
Introducción
Acumulamos los autores más de diez años —casi 40, alguno de nosotros— de experiencias compartidas con nuestro amigo Miguel Ángel Galán, así que resulta muy difícil elegir un punto de partida para estas líneas, para esta carta de recuerdo y reconocimiento dirigida a quien fue Catedrático de Ingeniería Química en la Universidad de Salamanca y socio fundador de SEBiot, y que falleció en Salamanca el día 22 de enero de 2026.
Para alcanzar un consenso, tomamos como época de referencia una fecha avanzada, ya en el entorno de 2016. En la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot) nos encontrábamos con varios temas de interés sobre la mesa, en particular nuestro acercamiento a los jóvenes biotecnólogos, un esfuerzo que nos llevó a lograr que se reconociera a los titulados en Biotecnología la posibilidad de participar en concursos de plazas de profesores de Enseñanza Media. Debíamos también buscar una localización para nuestro congreso Biotec 2016, una elección siempre compleja por el trabajo que representa. Y ahí surgió la solución, Miguel Ángel aceptó impulsarlo en su ciudad. Y no fue sólo la imprescindible participación de Eva, si no que también nos encontramos (Paco y Mario) con un joven biotecnólogo, brillante y trabajador, Álvaro González, que nos acompaña en este escrito.
El Congreso de Salamanca fue sin duda uno de los de mayor éxito de todos los organizados por SEBiot, incorporando también la participación de las sociedades de México, Brasil y Portugal, en lo que fue al mismo tiempo el primer Congreso Iberoamericano de Biotecnología.
Miguel Ángel y SEBiot
Esta no fue ni mucho menos la mayor contribución de Miguel Angel a SEBiot y a la Biotecnología. Miguel Ángel tenía una visión abierta de la ingeniería. La base inicial era la Química Técnica de los años 70, muy constreñida de aspectos termodinámicos, con la importancia en esa época de los recursos fósiles, en particular petróleo, que era la base de la concepción de la Ingeniería Química de los años 50. Pero ya se percibían las aplicaciones que debían aprovechar los desarrollos biológicos de esos años 50. Y ahí participó de forma indiscutible Miguel Angel.
Miguel Ángel fue socio fundador de la SEBiot en 1989 y participó de forma continua en los diferentes congresos Biotec que se han organizado. Todos recordamos su activa participación en estos congresos, siempre levantando la mano en las conferencias para hacer algún comentario sobre las presentaciones, generando tensión en los conferenciantes y admiración en el público, porque sus preguntas eran “con fundamento”, demostrando el vasto conocimiento generalista que tenía sobre la Ingeniería Química aplicada a la Biotecnología.
Participó en el grupo de trabajo que impulsó la implantación de la licenciatura de Biotecnología en la Universidad de Salamanca (2003), que fue una de las primeras universidades españolas en ofertar dicho título. De igual modo, trabajó en la comisión para la adaptación al Grado, y durante varios años impartió la asignatura de Biorreactores a varias generaciones de biotecnólogos, que lo recuerdan con cariño por su dedicación, su entrega, y su pasión por la enseñanza.
En investigación, se caracterizó por una visión transversal de la ingeniería química, que lo llevó a trabajar en numerosos proyectos de biotecnología industrial. Muy remarcables son sus trabajos de los años 90 sobre la enzima D-amino ácido oxidasa o la investigación realizada en la fermentación de la levadura Trigonopsis variabilis. En los años 2000, su investigación se movió hacia la cromatografía de afinidad para la optimización de la separación de proteínas y a la comprensión de los fenómenos de coalescencia en reactores de burbujas o air-lift. Esta concepción de multidisciplinariedad en la ciencia le llevó a moverse siempre en la frontera del conocimiento, evitando los rigorismos de las áreas encorsetadas, y buscando colaboraciones con profesores que podían estar lejos de su campo. Así concebía Miguel Ángel la ciencia, como una búsqueda de la universalidad del conocimiento, y así lo plasmó, en su dedicación y entrega a la Biotecnología.
La actividad de Miguel Ángel también abarcó la gestión de un modo destacable, siendo Vicerrector de profesorado, representante de España en la negociación de los programas marco de investigación de la Unión Europea y, asimismo, gestor en el Ministerio de Ciencia durante muchos años.
Pero sobre todo queda la persona
Miguel Ángel era una persona muy conocida en los ámbitos de la Ingeniería Química de España y, de forma particular, en las universidades del País Vasco, Zaragoza y Cádiz, por donde pasó antes de volver a su Salamanca. Su carácter afable, su facilidad para conectar con las personas, su sonrisa enternecedora le hicieron ganarse amigos allí dónde iba. Los que trabajamos con él podemos sentirnos orgullosos de haber tenido un buen maestro, un buen “padre científico”, que supo contagiarnos la ilusión por investigar, por transferir el conocimiento a la sociedad, y por enseñar. Los que hemos colaborado en diferentes ocasiones con él, siempre recordaremos sus conocimientos, sugerencias, interés y apoyo, y sobre todo su amistad.
¡Hasta siempre Miguel Ángel!
P.D. Enterados de esta carta otras personas quisieron manifestar su adhesión, todos sabemos su extensa red de amigos y alumnos.