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Tribuna

(Carta-homenaje a José Manuel GuisánBoletín SEBiot • Enero 2026)

Fernando López-Gallego, profesor de Investigación IKERBASQUE, en el centro de investigaciones cooperativas en biomateriales CIC biomaGUNE (San Sebastián-Donostia)

José Manuel Bolívar Bolívar, profesor en el departamento de Ingeniería Química y de Materiales de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid

Javier Rocha Martín, profesor en el departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid

En recuerdo de José Manuel Guisán, maestro y mentor

El pasado 13 de julio nos dejó nuestro querido José Manuel Guisán Seíjas, a los 74 años de edad. José Manuel, natural de A Coruña, no fue únicamente nuestro director de tesis doctoral: fue maestro, mentor y guía vital durante los años más determinantes de nuestra formación científica y personal.

Al laboratorio de José Manuel llegaban jóvenes investigadores de orígenes muy diversos. En nuestro caso, éramos tres jóvenes de familias muy humildes, enfrentándonos al ilusionante reto de convertirnos en los primeros doctores de nuestras respectivas familias. José Manuel nos formó, acompañó y guió para conseguirlo. Gracias a él, entendimos que, con trabajo, perseverancia y creatividad, era posible encontrar nuestro lugar en la comunidad científica. Nos animó siempre a no abandonar, incluso en aquellos períodos oscuros en los que la carrera científica de los jóvenes investigadores se veía comprometida a nivel sistémico.

Desde el primer día en su grupo, José Manuel nunca dejó de preocuparse por nosotros, del mismo modo que lo hizo con decenas de estudiantes de doctorado y postdocs que pasaron por su laboratorio. Allá donde estuviésemos, Estados Unidos, Austria o Irlanda, José Manuel siempre escribía un e-mail para saber cómo nos iba.

José Manuel nos enseñó, con ejemplo constante, la mejor relación entre experiencia y razón de la ciencia. Fue un maestro de cómo se podían imaginar fenómenos complejos a nivel molecular haciendo observaciones simples, sin necesidad de acceder a grandes instalaciones y sin recursos infinitos, pero sí con curiosidad, imaginación y conocimiento. Nos enseñó a preguntarnos por qué las cosas funcionaban, para poder encontrar soluciones para cuando no lo hacían. Nos enseñó a comunicar nuestra investigación de un modo sencillo, sin grandilocuencia y siempre con humildad, criterio y rigor.

Su legado, materializado en cientos de artículos científicos, constituye un referente para miles de investigadores e investigadoras que se aproximan al campo de la inmovilización de enzimas. Esta disciplina de la tecnología enzimática no se puede entender sin Jose Manuél Guisán Seíjas. A lo largo de nuestra carrera, siempre nos ha llenado de orgullo encontrarnos con colegas que reconocen su legado y el impacto que Jose Manuel ha tenido en sus carreras científicas.

Pero su labor como mentor trascendió ampliamente la ciencia. José Manuel nos enseñó a ser familia, a crecer como personas, a trabajar en equipo, a entender que la ciencia se hace a través de colaboraciones cercanas e integradoras donde todos los perfiles son fundamentales para el avance. En esta faceta, su compañera de vida, Mari Carmen Ceínos tuvo un papel fundamental. Guardiana del bienestar del laboratorio, junto a ella, José Manuel construyó una extensa familia científica poblada por miembros de países, culturas y orígenes muy diversos, donde la integración y la solidaridad eran sus pilares fundamentales.

José Manuel construyó una extensa familia científica poblada por miembros de países, culturas y orígenes muy diversos.

José Manuel tenía un gran lema: en su laboratorio cabían todas las personas que tuvieran un mínimo interés en el desarrollo científico o profesional. Sabía extraer lo mejor de cada uno de nosotros y nosotras; siempre nos daba nuestro espacio y nuestro tiempo para crecer, encontrar y finalmente lograr nuestros objetivos. Su trato cercano le permitía comprender las circunstancias personales de cada miembro del grupo y adaptar su capacidad formativa a esas realidades.

Especialmente destacable fue su compromiso con la formación de estudiantes africanos, en particular de Angola. Su compromiso con el avance científico en Latinoamérica queda constatado en las decenas de investigadores uruguayos, cubanos, brasileños, argentinos, chilenos…. que pasaron por su laboratorio. En todos ellos, damos fe de que dejó una huella imborrable, que perdura hasta hoy. Gracias a su dedicación, muchos de los que fueron sus estudiantes de doctorado, hoy ejercen o han ejercido cargos de responsabilidad científica, civil, política o formativa en sus países de origen.

Su curiosidad científica estuvo siempre acompañada de un compromiso innegociable con la transferencia del conocimiento. Él siempre creía que lo que se desarrollaba debía tener una aplicación con impacto social o económico. Era común escucharle decir que él era más tecnólogo o ingeniero que científico: alguien que genera el conocimiento necesario para resolver problemas reales y ofrecer soluciones concretas. Así realizó aportaciones trascendentales para la tecnología enzimática en el campo de la inmovilización de enzimas y proteínas, con múltiples aplicaciones de posterior desarrollo.

Su compromiso con la transferencia se materializó en gran medida en el gran número de patentes que logró aprobar y, sobre todo, durante sus años como director de la Oficina de Transferencia Tecnológica del CSIC. Desde allí, ayudó a un gran número de investigadores e investigadoras del CSIC a trasladar sus resultados del laboratorio a la industria. José Manuel siempre compartía sus ideas con una perspectiva industrial, nos invitaba a preguntarnos si estos biocatalizadores inmovilizados que desarrollábamos en nuestras tesis, tendrían recorrido en un proceso industrial.

Estamos seguros de que esa forma de razonar imprime nuestra forma de aproximarnos a los proyectos de investigación que hoy en día estamos liderando. Recordamos con especial cariño aquellos diseños experimentales que distaban mucho de la ortodoxia, pero que buscaban someter a nuestras enzimas inmovilizadas a unas condiciones muy próximas a su aplicación industrial. Muchas veces la búsqueda del conocimiento en condiciones altamente controladas nos aleja del estudio en condiciones de campo relevantes. Esto es un sello que nos dejó José Manuel. Hoy nos emociona reconocernos proponiendo a nuestros estudiantes esos experimentos de largo alcance, que a priori pueden distar de los objetivos inmediatos de un proyecto de investigación.

Finalmente, José Manuel fue un referente para la familia de la biocatálisis española y un actor clave para la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot). Nos inculcó la importancia de pertenecer a esta sociedad científica y de participar en sus actividades. José Manuel aprovechaba los congresos de la SEBiot para llevar a todo su laboratorio y hacer familia a la vez que conocíamos a los principales actores de la biotecnología de nuestro país. Tenemos un excelente recuerdo de aquellos congresos SEBiot en Oviedo o Murcia en compañía de José Manuel. También recordamos con mucha alegría sus últimos congresos antes de que se convirtiera en profesor ad honorem del CSIC. En particular, recordamos con especial emoción el Biotrans 2017 en Budapest, una de sus últimas salidas internacionales, donde hablaba con el entusiasmo de quien empieza su carrera sobre nuevas ideas para mejorar las enzimas inmovilizadas aplicando técnicas de postinmovilización. Así era Jose Manuel, cuando una nueva idea anidaba en su cabeza, la recibía con el entusiasmo, motivación y dedicación de un joven investigador.

Con esta carta nos queremos despedir de ti, José Manuel, así como presentarte también a las generaciones más jóvenes de la SEBiot. En cada memoria que perdura y en cada enseñanza recibida, estamos convencidos de que nos seguirás transmitiendo tu entusiasmo por la ciencia y por la vida. Has sido un auténtico optimista antropológico armado de perseverancia. Por ello, te damos las gracias por habernos alimentado con ese optimismo. Nos reconforta ver cómo tu legado no ha desaparecido de nuestro laboratorio y que tu esencia sigue viva en las nuevas generaciones de jóvenes investigadores que formamos. Nos gustaría que se te recordara como lo que fuiste: un referente científico para una generación de investigadores e investigadoras, con un plano humanista que trascendió con creces los estándares de las relaciones entre maestros y aprendices. Ha sido una inmensa suerte y un orgullo haber sido tus aprendices. ♦