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Innovación sostenible para la reducción de plaguicidas en la agricultura europea

Innovación sostenible para la reducción de plaguicidas en la agricultura europea

La reducción del uso de pesticidas es un aspecto esencial dentro de las políticas medioambientales de la Unión Europea, cuyo objetivo es disminuir en un 50 % el empleo de pesticidas de origen químico para el año 2030. Este desafío se solapa con otra problemática creciente: la contaminación por microplásticos asociada al uso intensivo de materiales plásticos en las prácticas agrícolas modernas, como los sistemas de riego, los invernaderos o la técnica de mantillo (mulching).

Ejemplo de la técnica de mantillo o mulching en el cultivo de fresa, en el que el suelo se cubre con plástico. Foto: BioBIVE.

Ambas problemáticas plantean la necesidad de desarrollar soluciones innovadoras para los agricultores que reduzcan simultáneamente la dependencia de los compuestos químicos y el impacto ambiental de los polímeros sintéticos, impulsando la transición hacia sistemas agrícolas más sostenibles, seguros y resilientes.

En este contexto, la búsqueda de nuevos biopesticidas y sistemas para su liberación controlada que combinen eficacia, biocompatibilidad y biodegradabilidad dan lugar a iniciativas como el proyecto BioBIVE.

Un proyecto europeo con visión integral

El proyecto BioBIVE (BIOdegradable delivery systems for plant pathogens control of horticultural crops through BIo-actiVE agents), propone el desarrollo de sistemas biodegradables capaces de liberar de forma controlada compuestos bioactivos de origen natural. Su objetivo es mejorar el control de hongos fitopatógenos en cultivos hortícolas estratégicos para la Unión Europea, como son el tomate, la zanahoria y la fresa, cuya producción conjunta superó los 22,8 millones de toneladas en 2024.

Los agentes seleccionados en BioBIVE incluyen sustancias básicas (como el quitosano o la mostaza), extractos de algas y microorganismos con actividad antifúngica, los cuales se incorporan mediante micro- o nano-encapsulación a materiales desarrollados por el Consorcio, como son el mantillo biodegradable (mulch), el biochar y el mantillo pulverizable (sprayable mulch). A su vez, esto permitirá aumentar el portafolio de productos funcionalizados y biodegradables de las empresas del sector del plástico en Europa, las cuales en 2024 generaron más de 1,5 millones de empleaos distribuidos entre las más de 50.600 compañías existentes.

Un consorcio multidisciplinar europeo

El proyecto BioBIVE (https://cordis.europa.eu/project/id/101130442/es), coordinado por el Dr. Carlos Barreiro, cuenta con un presupuesto total de 6,8 millones de euros y cuatro años para su bajo el programa Horizon Europe, lo que representa un hito para la Universidad de León, siendo el primer proyecto coordinado dentro de este programa por la institución.

El consorcio de BioBIVE está constituido por tres universidades [Universidad de León (España), Università degli Studi di Bari Aldo Moro (Italia) y University of South-Eastern Norway (Noruega)], cinco centros tecnológicos y de investigación [Consiglio Nazionale delle Ricerche (Italia), Fundación Centro Tecnológico de Miranda de Ebro (España), Fraunhofer Gesellschaft (Alemania), Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (España) y SINTEF (Noruega)], siete empresas [AgriBioM (Italia), EIT Food CLC South S.L. (España), FKUR Kunststoff GMBH (Alemania), Guerin Plastiques (Francia), Ideal Fruits S.A. (España), Standard BIO AS (Noruega) y Van Loon Chemical Innovations BV (Países Bajos)], además de la cooperativa agrícola Horcaol Soc. Coop. (España).

El consorcio, formado por 16 socios, reúne a organizaciones de seis países europeos y combina la excelencia académica con una sólida experiencia industrial y tecnológica. Dentro de este marco colaborativo, la investigación se articula en torno a tres ejes fundamentales:

  1. Biotecnología: identificación y selección de los agentes bioactivos más eficaces frente a hongos fitopatógenos con impacto económico en cultivos hortícolas,
  2. Materiales: desarrollo tecnológico de sistemas de liberación controlada que sean biodegradables y estén funcionalizados con los agentes seleccionados y, al mismo tiempo, y
  3. Agricultura: validación de las soluciones generadas mediante ensayos en condiciones agrícolas reales, tanto en invernadero como en campo abierto, con el fin de evaluar su rendimiento y viabilidad a gran escala.

Bioensayo realizado con Rhizoctonia solani para detectar la actividad antifúngica de diversos candidatos mediante la aparición de halos de inhibición del crecimiento en placas de Petri. A la izquierda, se muestra el control, sin agentes bioactivos, creciendo homogéneamente en toda la placa. A la derecha. Efecto inhibitorio de tres sustancias diferente. Foto: BioBIVE.

Desde la Universidad de León, el grupo del Dr. Carlos Barreiro se centra en el análisis de la actividad antifúngica de diversos agentes bioactivos (sustancias básicas y microorganismos) para seleccionar aquellos más eficaces frente a diferentes hongos fitopatógenos, como son Fusarium oxysporum, Verticillium dahliae, Macrophomina phaseolina o Rhizoctonia solani, entre muchos otros. Mediante bioensayos en placa se han seleccionado los candidatos más prometedores, que en ocasiones muestran una inhibición del crecimiento incluso superior a la de antibióticos antifúngicos comerciales como la pimaricina. Su efecto de biocontrol se analizará mediante técnicas ómicas.

Reconocimiento a la excelencia científica y tecnológica

Recientemente, BioBIVE recibió el Premio INNOVA de “Energía y Medio Ambiente” otorgado por el Diario de León. Estos premios, que están ya en su decimotercera edición, surgieron para destacar iniciativas de alto impacto investigador. Durante la ceremonia de entrega del galardón, se subrayó el carácter pionero del proyecto y su potencial para impulsar una transformación más sostenible del sector agroalimentario europeo. El premio reconoce «el esfuerzo que implica alcanzar la financiación europea en un contexto de máxima competencia, donde la calidad de las propuestas es excepcional y cada décima cuenta».

Este reconocimiento refuerza la relevancia del trabajo desarrollado por el grupo del Dr. Barreiro en BioBIVE y pone en valor el compromiso colectivo por avanzar hacia soluciones biotecnológicas que apoyen una agricultura más sostenible y alineada con los objetivos medioambientales de la Unión Europea.

Equipo de la Universidad de León implicado en el proyecto BioBIVE recibiendo el premio INNOVA durante su decimotercera edición. Esta foto y la de cabecera: Ramiro Ángelopez (Diario de León).