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Tribuna

(julio 2026)

Vicent Moliner, catedrático e IP del BioComp Group, Institute of Advanced Materials (INAM), Universitat Jaume I, y Katarzyna Świderek, profesora titular del BioComp Group, INAM, Universitat Jaume I, son los coordinadores de la V Jornadas Españolas de Biocatálisis (V JEB).

V Jornadas Españolas de Biocatálisis: del diseño computacional a la innovación de procesos enzimáticos para una economía más sostenible

Los próximos 24 y 25 de septiembre de 2026 se celebrará en el Hotel Palasiet de Benicàssim la quinta edición de las Jornadas Españolas de Biocatálisis (V JEB). El encuentro está organizado por Katarzyna Świderek y Vicent Moliner, con el apoyo de la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot), la Generalitat Valenciana, y el Institute of Advanced Materials (INAM) y el Vicerrectorado de Investigación de la Universitat Jaume I. La organización de esta edición ha sido posible gracias al respaldo de la Red Temática de Biocatálisis, coordinada por la profesora y presidenta de SEBiot María José Hernáiz, y financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a través de la Agencia Estatal de Investigación.

Las Jornadas Españolas de Biocatálisis se celebran por primera vez en la Comunidad Valenciana, tras las ediciones organizadas en las comunidades de Madrid, Asturias, Murcia y País Vasco. Su principal objetivo es seguir fortaleciendo la comunidad española de biocatálisis, promoviendo la interacción entre grupos de investigación de todo el país y favorecer la creación de nuevas colaboraciones científicas. Las jornadas constituyen un foro de referencia para reunir a investigadores e investigadoras del ámbito de la biocatálisis y disciplinas afines, facilitando el intercambio de conocimientos y la discusión de los avances más recientes en un entorno genuinamente multidisciplinar.

Entre sus objetivos específicos destacan el impulso a la participación de jóvenes investigadores mediante comunicaciones orales y presentaciones en formato póster, fomentando tanto su desarrollo científico como la creación de nuevas redes de colaboración. Asimismo, las jornadas pretenden dar visibilidad a la actividad de los grupos españoles de investigación en biocatálisis, promover colaboraciones en proyectos de investigación y codirecciones de tesis doctorales, facilitar la reincorporación al sistema científico español de investigadores posdoctorales que desarrollan su actividad en el extranjero, acercar la comunidad académica al sector industrial y presentar las tendencias más recientes en el descubrimiento, diseño, ingeniería y aplicación de biocatalizadores.

Como ya ocurrió en la edición anterior, la V JEB tendrá un marcado carácter internacional y prestará una atención especial a la consolidación de una nueva generación de investigadores en biocatálisis. El programa científico se ha estructurado en torno a cinco áreas temáticas que representan algunas de las líneas de investigación más dinámicas del campo: (i) nuevos enfoques para el descubrimiento y la ingeniería de biocatalizadores; (ii) biocatálisis computacional; (iii) inmovilización de enzimas y biocatálisis interfacial; (iv) intensificación de procesos y biocatálisis en medios sostenibles y no convencionales mediante tecnologías verdes; y (v) transformaciones enzimáticas innovadoras y sistemas multicatalíticos. Estas áreas se desarrollarán en cinco sesiones científicas específicas, complementadas con dos conferencias plenarias, que conformarán un programa de 22 ponencias orales y un número aún por determinar de comunicaciones en formato póster, actualmente en proceso de selección por un comité científico integrado por Javier Rocha, Katarzyna Świderek, Fernando López Gallego, María José Hernáiz y Vicente Gotor.

Las jornadas contarán con la participación de investigadores e investigadoras procedentes de diversos países europeos (entre ellos Suiza, Reino Unido, Suecia, Italia, Dinamarca y Alemania), así como de Brasil, Chile, Estados Unidos y Canadá, entre otros, lo que confiere al encuentro una destacada proyección internacional. Cabe resaltar la participación de los conferenciantes plenarios Donald Hilvert (ETH Zürich, Suiza) y Pablo I. Mikel (Technical University of Denmark), junto con los ponentes invitados Manuel Ferrer, Enrique Marcos, Marina Guillén, Rocío Villa y José Miguel Palomo, todos ellos referentes internacionales en sus respectivos ámbitos de investigación.

En conjunto, la V JEB ofrecerá una visión actual de los avances más innovadores en biocatálisis, desde el descubrimiento e ingeniería de nuevas enzimas hasta el diseño computacional de biocatalizadores mediante simulaciones moleculares e inteligencia artificial, su inmovilización y su aplicación en procesos industriales sostenibles. Las jornadas pondrán de relieve el enorme potencial de la biocatálisis para transformar sectores como las industrias química, farmacéutica, energética, alimentaria y cosmética, contribuyendo al desarrollo de procesos más eficientes y respetuosos con el medio ambiente. Con ello, se pretende impulsar soluciones que favorezcan la sustitución de procesos químicos convencionales por alternativas biocatalíticas más sostenibles, promoviendo la transición hacia una economía circular basada en tecnologías limpias y de bajo impacto ambiental. ♦

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Tribuna

(julio 2026)

Carlos Barreiro
Profesor Titular, Dpto. Biología Molecular, Facultad de Veterinaria, Universidad de León

Biotecnología leonesa: la historia de un presente con mucho futuro

La biotecnología se define como el uso de organismos, entre los cuales incluimos a los microorganismos, o sus partes, entendiendo como tales tejidos, células, genes, proteínas u otras biomoléculas o metabolitos, primarios o secundarios, para obtener o modificar un producto, organismo, célula o proceso con un fin específico. Esto, en última instancia, implica un evento productivo, y, por lo tanto, de aplicación empresarial. Dicho proceso se inicia con una idea, transcurre a lo largo de los diferentes pasos de ensayo y error; puesta a punto de condiciones de producción y análisis; validación; estudios de mercado y competidores; producción a pequeña escala; ensayos preclínicos y clínicos, en caso de tratarse de productos de industria farmacéutica (o alimentaria); escalado; envasado; y puesta en mercado. Y todos esos pasos, multiplicados por un número muy importante de empresas y empleos, se dan en León.

Basándonos en los datos que proporciona el Ayuntamiento de León a través del Observatorio Ocupacional de ILDEFE, podemos hacernos una idea fidedigna del impacto, en cuanto al número de empleos, que la biotecnología tiene en León. Así, el análisis de los cotizantes existentes en León y su alfoz durante el primer trimestre de 2026 (último dato disponible hasta el momento) indica que la primera actividad industrial es la fabricación de productos farmacéuticos, que, junto a la industria química, suman 2.946 empleos directos. Este valor se ha visto incrementado en casi 1.000 empleos en los últimos cuatro años. Asimismo, el área metropolitana de la ciudad de León presentó, en el primer trimestre de 2026, 94.025 cotizantes dados de alta en la Seguridad Social. Con una cuenta rápida, y, posiblemente poco consistente estadísticamente, tenemos que uno de cada 32 cotizantes lo hacen el sector químico-farma, que en León se basa fundamentalmente en la biotecnología. Así, en los últimos cuatro años, y teniendo en cuenta la subida de los cotizantes (desde 86.710 en el primer trimestre de 2022 hasta 94.025 en el primer trimestre de 2026), la proporción de empleos dedicados a la biotecnología ha pasado de uno por cada 44 cotizantes a uno por cada 33, lo que no deja de ser sorprendente, y hace que se pueda afirmar que estamos ante el tercer polo biotecnológico nacional [1, 2, 3] (Figura 1).


Figura 1: Impacto de la biotecnología en León durante el periodo 2022-2026, desglosado por trimestres. Las barras verdes indican el número de empleos directos dedicados a la biotecnología en León y su alfoz, mientras que la línea fucsia muestra la relación entre los cotizantes totales y los específicos de biotecnología. Nótese que, aunque el número de cotizantes se ha ido incrementando en el periodo analizado, la subida de los empleos especializados en biotecnología ha sido mayor, por lo que la relación es inversamente proporcional, denotando el impacto en el empleo local. Elaboración propia en base a los datos disponibles en el Observatorio Ocupacional de ILDEFE (Ayuntamiento de León).

 


Si intentamos poner este dato en el contexto nacional, el último informe de Asebio (Asociación Española de Bioempresas) del año 2025 [4] nos pude facilitar la labor. En dicho informe se indica que cada empleo directo de la biotecnología nacional genera en torno a tres empleos indirectos e inducidos. Así los 40.114 empleos directos existentes en 2024 serían responsables de algo más de 158.000 empleos en total, lo que supone el 0,78% del empleo total nacional. El Observatorio de las Ocupaciones del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) [5] para el mismo año 2024 indicó que el número de población ocupada fue de

21.857.900 personas. Si repetimos los cálculos locales a escala nacional, la relación de empleos directos frente a población ocupada nos indica que uno de cada 545 empleos directos, o uno de cada 138, atendiendo a los empleos derivados, trabajaría en biotecnología a nivel nacional. Basándonos en estos datos se podría hablar de León como un floreciente “oasis biotecnológico”.

Este reseñable enclave ocupacional no es algo que surja por “generación espontánea”, sino que necesita, al menos, tres factores que se deben alinear en tiempo, forma e intensidad. Estos son: i) un germen que lo haga despertar, ii) un ecosistema que lo mantenga y permita evolucionar, y, como todo en esta vida, iii) un punto de suerte para librar los escollos que en el camino vayan surgiendo. Vamos a desgranar estos tres aspectos que nos van a permitir comprender la trayectoria que la Biotecnología Leonesa ha tenido para llegar al momento actual.

El gérmen

No se puede hablar de un único evento germinal, sino de varios en forma de empresas relacionadas con la sanidad humana y animal que, hace más de 85 años, sirvieron de inóculo. Así, podemos situar a los laboratorios Abelló, SYVA, Ovejero, y por supuesto a Antibióticos S. A. como los “padres fundadores”.

En 2016, Laboratorios Syva (Sueros y Vacunas para ganadería) celebraba sus primeros 75 años dedicados a la investigación, producción y comercialización de medicamentos veterinarios para la prevención y tratamiento de enfermedades en animales. Syva fue creada en 1941, como una empresa familiar, en el seno de IAPSA (Industrias y Almacenes Pablos), la cual tenía una larga trayectoria en el comercio de productos cárnicos desde 1898. Actualmente llega a más de 70 países, que abarcan desde México a Filipinas, gracias a sus más de 280 empleos, con productos para animales de granja (cerdos, vacas, ovejas, cabras, caballos), aves de corral, peces (trucha), animales de compañía (perros, gatos) y fauna salvaje (ciervos). La empresa se encuentra en una fase de ampliación de sus instalaciones para poder atender la creciente demanda de producción de medicamentos y fórmulas veterinarias [6].

La historia de Laboratorios Abelló comenzó con la habilitación de un espacio en la calle Astorga para la ubicación de la Papelera Leonesa, el cual terminó siendo adquirido en 1933 por UQUESA (Unión Química Española, S.A.) para fabricar diferentes productos químicos, y que en 1941 pasó a formar parte de Laboratorios Abelló, ampliando el número de productos químicos generados e incorporando la síntesis de derivados esteroideos. En este laboratorio dio Mario Conde sus primeros pasos en el mundo de las empresas farmacéuticas, que, a posteriori, le serviría para convertirse en consejero en la farmacéutica leonesa, Antibióticos S.A. Laboratorios Abelló fue vendido en los años 80 a la multinacional americana Merck Sharp & Dohme por 2.700 millones de pesetas [7], para cerrar definitivamente sus puertas en 1987, trasladándose su producción a Toledo. Su edifico fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1991 como reconocimiento a todo su pasado industrial y científico [8].

Otra empresa de origen familiar y en estrecha conexión con la salud animal ha sido Laboratorios Ovejero, cuya iniciativa surge de su primer director, el Prof. Santos Ovejero del Agua, quien junto a su hermano Faustino y otros veterinarios, firmaron en 1948 la escritura fundacional como una “industria autorizada y registrada para la fabricación de medicamentos veterinarios, sueros y vacunas con destino a la ganadería[9]. En 2018, celebró su 70 cumpleaños de dedicación al desarrollo de vacunas y tratamientos de inmunoterapia animal [10]. Sin embargo, tras diferentes vicisitudes económicas, el grupo gallego Zendal firmó en junio de 2021 la adquisición de Laboratorios Ovejero [11].

Ese caldo de cultivo de los años 40 del pasado siglo XX fue, sin duda, crucial para la llegada de una gran industria biotecnológica a Léon, como fue la Industria Española de Antibióticos S. A., la cual, junto a la Compañía Española de Penicilina y Antibióticos (CEPA, Aranjuez), obtuvo su licencia en julio de 1949 para la fabricación de antibióticos (penicilinas y otros). En ese mismo año se presentó el proyecto de la fábrica de León, y en 1952 concluyó la primera fase, para realizarse las fermentaciones iniciales de penicilina G en 1953, 10 años después de las primeras realizadas en Estados Unidos en formato industrial y que supusieron un hito en la historia de la biotecnología y de la Segunda Guerra Mundial por el número de vidas que salvó [12].

Antibióticos S. A. ha sido la gran empresa biotecnológica de León que ha actuado como tractor dentro del sector, generando el ambiente propicio para i) el desarrollo y establecimiento de otras empresas biotecnológicas, ii) la aparición grupos de investigación en la Universidad de León dedicados a los antibióticos β-lactámicos, y iii) la multiplicación de los empleos especializados en Biotecnología. Ciertamente, la trayectoria de la empresa ha tenido dos claras fases, una de florecimiento en capacidades, empleos y producción hasta finales de los años 80 y principios de los 90, cuando China entró con fuerza en la producción de antibióticos y la empresa fue vendida a la italiana Montedison por 58.000 millones de pesetas, lo que inició una época convulsa para Antibióticos. Posteriormente, la intervención del fondo de inversión Black Toro Capital en 2014 [13] intentó relanzar la empresa bajo el nombre comercial ADL BioPharma, abriendo el porfolio de productos, al actuar como CMO (Contract Manufacturing Organization), también a moléculas de grado no Farma. Un nuevo fondo, Kartesia, tomó el control de la empresa en 2020 [14] para posteriormente integrase dentro de la multinacional química alemana Waker, pasando a denominarse Wacker León S.L.U. [15, 16].

El ecosistema

LA RAE nos dice, en una de las dos definiciones que da para el término “ecosistema” [17], que éste se trata de un “conjunto complejo de elementos relacionados que pertenecen a un determinado ámbito”. Así, las empresas mencionadas en el apartado anterior, al iniciar su asentamiento en León hace más de 85 años, propiciaron el ecosistema que actualmente hace de León el Tercer Polo Biotecnológico de España.

Si bien las fronteras cada vez son menos relevantes en el campo de la investigación, la proximidad entre los intervinientes en biotecnología da lugar a esos “elementos relacionados“ que menciona la RAE y que permiten tener la masa crítica necesaria para garantizar el funcionamiento del sistema en ese “determinado ámbito”. Así, podemos basar el equilibrio del ecosistema en diferentes actores tanto académicos, como investigadores o empresariales. En el caso de los académicos, la Universidad de León presenta un fuerte componente biosanitario focalizado a través de las facultades de Biología (grado de Biología, quinto mejor de España en 2023 [18] o Biotecnología, cuarto mejor de España en 2025 [19]) y Veterinaria (grado de Veterinaria), así como de los Institutos de investigación acreditados como IBIOMED o el Hospital Veterinario, y las spin-offs o EBTs (Empresas de Base Tecnológica) que en ella se han generado (Tabla 1). Esto conjuga la sanidad humana y animal con el medio ambiente, lo que se engloba perfectamente dentro de un concepto tan de moda como One Health.

En su momento el Centro Tecnológico INBIOTEC (Instituto de Biotecnología de León), ahora englobado en CESEFOR como Área de Biotecnología, supuso ese medio camino entre la serenidad de la academia y la celeridad de la empresa en su objeto de negocio, su manera de actuar y de formar personal especializado [20, 21]. Algo que también suma a la hora de conjuntar un ecosistema empresarial que exige profesionales formados en habilidades prácticas que están más allá de lo que la academia puede ofertar.

TABLA 1
La Tabla 1, que encontrarás en este enlace, contiene las notas de la [22] a la [30].

 

La tercera pata del ecosistema biotecnológico la ponen las empresas, que en León abarcan toda la cadena de desarrollo necesaria para poner un producto en el mercado, desde la investigación inicial, pasando por la validación, producción a gran escala o el envasado final.

Así, existen empresas que i) llevan a cabo los desarrollos iniciales de investigación, ya sean con fines propios o actuando como CRO (Contract Research Organization); ii) otras que escalan la producción debido a las increíbles capacidades fermentativas que se reúnen en la ciudad (p. ej.: hasta 220 m3 por fermentador en el caso de Waker) actuando en muchos casos como CDMO (Contract Development and Manufacturing Organization) o CMO (Contract Manufacturing Organization); iii) otras que se encargan de la dispensación de los productos en condiciones estériles en diferentes formatos (comprimidos, cápsulas, granulados, inhaladores, jeringas precargadas, viales single dose, viales multiple dose, suspensiones); y iv) aquellas que gestionan todo lo necesario para que los nuevos productos pasen las diferentes fases pre-clínicas o clínicas y lleguen a su puesta en mercado con todo lo que de gestión documental supone. Este marco empresarial va desde las grandes empresas con cientos de empleados a las PYMEs o las EBT surgidas desde la propia Universidad (Tabla 1).

En este contexto, no debemos olvidar a las empresas del sector de las TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación), como colaboradoras en los desarrollos biotecnológicos, que son pujantes en León estando algunas de ellas también instaladas en el propio Parque Tecnológico de León como HP SCDS, Leasba, Proconsi o Technosylva; o en el entorno de la ciudad, como el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), o de la propia Universidad, como SCAYLE.

La suerte

La tan manida expresión de “la suerte hay que buscarla” tiene su aplicación en la biotecnología leonesa. Antibióticos S.A se instala en León por una combinación de factores geográficos (espacio, temperatura ambiente y agua), económicos (abundante mano de obra procedente de un entorno agro-ganadero), logísticos (ferrocarril) y políticos. Pero Séneca decía que «no hay viento favorable para el que no sabe adónde va” y la puesta en marcha de esta gran empresa sumada a las otras citadas en el primer apartado, fue el viento aprovechado para los que sabían dónde ir, biotecnológicamente hablando y buscaron esa suerte.

La creación de la Universidad de León, como ente independiente de la matriz asturiana de Oviedo en 1979 [31], potenció las carreras más implicadas en los desarrollos biotecnológicos como son Biología, de la que la primera promoción salió en 1972 [32], o Veterinaria, creada Escuela Subalterna de Veterinaria en 1852 [33]. Esto permitió el desarrollo de la carrera investigadora del denominado “padre de la Parasitología veterinaria española”, el profesor Miguel Cordero del Campillo, quien llegó a ser rector de la Universidad de León (1984-1986) [34]; así como la llegada de investigadores que vieron el filón en la investigación sobre antibióticos β-lactámicos. Este es el caso de los grupos nucleados por los profesores Juan F. Martín en Microbiología y José María Luengo en Bioquímica, que serían el origen, junto con otros profesores universitarios, del Centro Tecnológico INBIOTEC y de la empresa Bioges Starters, respectivamente. El entorno universitario leonés también ha sabido utilizar ese viento favorable con la llegada de financiación desde Europa a través de los diferentes programas marco, que, en más ocasiones de las deseables, han supuesto el único mantenimiento de la investigación de muchos grupos a nivel nacional. Proyectos como BioBIVE, coordinado desde la Universidad, son un ejemplo de captación de fondos en una colaboración internacional utilizando la biotecnología y la ciencia de materiales como vías para solucionar problemas en agricultura, ámbito hacia el que cada vez apunta más la biotecnología (Figura 2).


Figura 2: Ejemplo de bioensayo en el que diferentes microrganismos son testados para validar y cuantificar su capacidad de producir compuestos que inhiban o retrasen el crecimiento de otros microorganismos, en este caso de hongos patógenos de plantas (proyecto BioBIVE [35]). La selección y producción de metabolitos secundarios, principalmente antibióticos, ha sido uno de los pilares históricos de la biotecnología en León.


Un punto de suerte también fue la creación del Parque Tecnológico de León. Un lugar con buena intención y poca previsión, al estar condenado a no poder crecer, de manera sencilla, por encontrarse atrapado entre un talud, una carretera y una vía de ferrocarril. De hecho, las obras de su ampliación están en marcha, ya que todas las parcelas disponibles han sido adquiridas para el incremento de las capacidades productivas de las diferentes empresas allí ubicadas [36, 37]. Esto demuestra lo acertado de su creación, y el éxito de éste, que, obviamente, ha sobrepasado las previsiones iniciales.

Sobre la suerte, Shakespeare indicaba que “el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos» y a veces no se han jugado bien. Así sucedió cuando León se postuló para acoger BioSpain [38], el principal evento de biotecnología en España y uno de los más destacados de Europa, organizado por la Asociación Española de Bioempresas (AseBio), pero que no obtuvo los apoyos y compromisos necesarios, principalmente políticos, a los que hablar de biotecnología o investigación, tradicionalmente, les suele resultar tarea difícil en León. Por otra parte, el cambio de propietarios de las empresas es algo normal en el mundo empresarial, pero siempre suele dejar víctimas por el camino, lo que es otra forma de “jugar las cartas”. El claro ejemplo ha sido Antibióticos S. A. en una combinación de cambios de manos e inyecciones de fondos públicos [39] con el fin de mantener la empresa, pero con escasa efectividad en muchas ocasiones.

En definitiva, diferentes factores han hecho que León se posicione como el tercer polo biotecnológico de España por el número de empleos, la especialización de estos, la variedad de las empresas existentes, y la evolución y proyección de las mismas. Con diferentes altibajos, la biotecnología en León continua con una trayectoria ascendente desde hace varios años, lo cual no es algo casual, sino que es la suma de todos los factores anteriormente descritos (y otros que se quedan en el tintero), más el cariño con el que la sociedad leonesa ha acogido tradicionalmente el trabajo de biólogos, bioquímicos, biotecnólogos, ingenieros, químicos, o veterinarios en el desarrollo de una biotecnología local con proyección internacional. ♦


Agradecimientos:

  • A los integrantes de la UIC230 (Unidad de Investigación Consolidada) de Castilla y León: Dr. Olivera. Dra. Ibañez y Dr. Barredo, así como al personal en formación del grupo.
  • Al proyecto BioBIVE (BIOdegradable delivery systems for plant pathogens control of horticultural crops through BIoactiVE agents) (Proyecto nº: 101130442) financiado por la Unión Europea a través del Programa Marco Horizon Europe (convocatoria: HORIZON-CL4-2023-RESILIENCE-01-34).

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Tribuna

(Boletín SEBiot • Abril 2026)

Alvaro González, Vocal Joven SEBiot (2017-2025), Profesor Permanente Laboral de Ingeniería Química, Universidad de Salamanca

Francisco Valero, Secretario de SEBiot (2018-2023), Catedrático de Ingeniería Química, Universitat Autònoma de Barcelona

Mario Díaz, Presidente de SEBiot (2014-2018), Catedrático de Ingeniería Química. Emérito, Universidad de Oviedo

Carta abierta a Miguel Ángel Galán, con la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot)

Introducción

Acumulamos los autores más de diez años —casi 40, alguno de nosotros— de experiencias compartidas con nuestro amigo Miguel Ángel Galán, así que resulta muy difícil elegir un punto de partida para estas líneas, para esta carta de recuerdo y reconocimiento dirigida a quien fue Catedrático de Ingeniería Química en la Universidad de Salamanca y socio fundador de SEBiot, y que falleció en Salamanca el día 22 de enero de 2026.

Para alcanzar un consenso, tomamos como época de referencia una fecha avanzada, ya en el entorno de 2016. En la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot) nos encontrábamos con varios temas de interés sobre la mesa, en particular nuestro acercamiento a los jóvenes biotecnólogos, un esfuerzo que nos llevó a lograr que se reconociera a los titulados en Biotecnología la posibilidad de participar en concursos de plazas de profesores de Enseñanza Media. Debíamos también buscar una localización para nuestro congreso Biotec 2016, una elección siempre compleja por el trabajo que representa. Y ahí surgió la solución, Miguel Ángel aceptó impulsarlo en su ciudad. Y no fue sólo la imprescindible participación de Eva, si no que también nos encontramos (Paco y Mario) con un joven biotecnólogo, brillante y trabajador, Álvaro González, que nos acompaña en este escrito.

El Congreso de Salamanca fue sin duda uno de los de mayor éxito de todos los organizados por SEBiot, incorporando también la participación de las sociedades de México, Brasil y Portugal, en lo que fue al mismo tiempo el primer Congreso Iberoamericano de Biotecnología.

Miguel Ángel y SEBiot

Esta no fue ni mucho menos la mayor contribución de Miguel Angel a SEBiot y a la Biotecnología. Miguel Ángel tenía una visión abierta de la ingeniería. La base inicial era la Química Técnica de los años 70, muy constreñida de aspectos termodinámicos, con la importancia en esa época de los recursos fósiles, en particular petróleo, que era la base de la concepción de la Ingeniería Química de los años 50. Pero ya se percibían las aplicaciones que debían aprovechar los desarrollos biológicos de esos años 50. Y ahí participó de forma indiscutible Miguel Angel.

Miguel Ángel fue socio fundador de la SEBiot en 1989 y participó de forma continua en los diferentes congresos Biotec que se han organizado. Todos recordamos su activa participación en estos congresos, siempre levantando la mano en las conferencias para hacer algún comentario sobre las presentaciones, generando tensión en los conferenciantes y admiración en el público, porque sus preguntas eran “con fundamento”, demostrando el vasto conocimiento generalista que tenía sobre la Ingeniería Química aplicada a la Biotecnología.

Participó en el grupo de trabajo que impulsó la implantación de la licenciatura de Biotecnología en la Universidad de Salamanca (2003), que fue una de las primeras universidades españolas en ofertar dicho título. De igual modo, trabajó en la comisión para la adaptación al Grado, y durante varios años impartió la asignatura de Biorreactores a varias generaciones de biotecnólogos, que lo recuerdan con cariño por su dedicación, su entrega, y su pasión por la enseñanza.

En investigación, se caracterizó por una visión transversal de la ingeniería química, que lo llevó a trabajar en numerosos proyectos de biotecnología industrial. Muy remarcables son sus trabajos de los años 90 sobre la enzima D-amino ácido oxidasa o la investigación realizada en la fermentación de la levadura Trigonopsis variabilis. En los años 2000, su investigación se movió hacia la cromatografía de afinidad para la optimización de la separación de proteínas y a la comprensión de los fenómenos de coalescencia en reactores de burbujas o air-lift. Esta concepción de multidisciplinariedad en la ciencia le llevó a moverse siempre en la frontera del conocimiento, evitando los rigorismos de las áreas encorsetadas, y buscando colaboraciones con profesores que podían estar lejos de su campo. Así concebía Miguel Ángel la ciencia, como una búsqueda de la universalidad del conocimiento, y así lo plasmó, en su dedicación y entrega a la Biotecnología.

La actividad de Miguel Ángel también abarcó la gestión de un modo destacable, siendo Vicerrector de profesorado, representante de España en la negociación de los programas marco de investigación de la Unión Europea y, asimismo, gestor en el Ministerio de Ciencia durante muchos años.

Pero sobre todo queda la persona

Miguel Ángel era una persona muy conocida en los ámbitos de la Ingeniería Química de España y, de forma particular, en las universidades del País Vasco, Zaragoza y Cádiz, por donde pasó antes de volver a su Salamanca. Su carácter afable, su facilidad para conectar con las personas, su sonrisa enternecedora le hicieron ganarse amigos allí dónde iba. Los que trabajamos con él podemos sentirnos orgullosos de haber tenido un buen maestro, un buen “padre científico”, que supo contagiarnos la ilusión por investigar, por transferir el conocimiento a la sociedad, y por enseñar. Los que hemos colaborado en diferentes ocasiones con él, siempre recordaremos sus conocimientos, sugerencias, interés y apoyo, y sobre todo su amistad.

¡Hasta siempre Miguel Ángel!

P.D. Enterados de esta carta otras personas quisieron manifestar su adhesión, todos sabemos su extensa red de amigos y alumnos.

Tribuna-Guisan-bol-ene-2026

Tribuna

(Carta-homenaje a José Manuel GuisánBoletín SEBiot • Enero 2026)

Fernando López-Gallego, profesor de Investigación IKERBASQUE, en el centro de investigaciones cooperativas en biomateriales CIC biomaGUNE (San Sebastián-Donostia)

José Manuel Bolívar Bolívar, profesor en el departamento de Ingeniería Química y de Materiales de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid

Javier Rocha Martín, profesor en el departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid

En recuerdo de José Manuel Guisán, maestro y mentor

El pasado 13 de julio nos dejó nuestro querido José Manuel Guisán Seíjas, a los 74 años de edad. José Manuel, natural de A Coruña, no fue únicamente nuestro director de tesis doctoral: fue maestro, mentor y guía vital durante los años más determinantes de nuestra formación científica y personal.

Al laboratorio de José Manuel llegaban jóvenes investigadores de orígenes muy diversos. En nuestro caso, éramos tres jóvenes de familias muy humildes, enfrentándonos al ilusionante reto de convertirnos en los primeros doctores de nuestras respectivas familias. José Manuel nos formó, acompañó y guió para conseguirlo. Gracias a él, entendimos que, con trabajo, perseverancia y creatividad, era posible encontrar nuestro lugar en la comunidad científica. Nos animó siempre a no abandonar, incluso en aquellos períodos oscuros en los que la carrera científica de los jóvenes investigadores se veía comprometida a nivel sistémico.

Desde el primer día en su grupo, José Manuel nunca dejó de preocuparse por nosotros, del mismo modo que lo hizo con decenas de estudiantes de doctorado y postdocs que pasaron por su laboratorio. Allá donde estuviésemos, Estados Unidos, Austria o Irlanda, José Manuel siempre escribía un e-mail para saber cómo nos iba.

José Manuel nos enseñó, con ejemplo constante, la mejor relación entre experiencia y razón de la ciencia. Fue un maestro de cómo se podían imaginar fenómenos complejos a nivel molecular haciendo observaciones simples, sin necesidad de acceder a grandes instalaciones y sin recursos infinitos, pero sí con curiosidad, imaginación y conocimiento. Nos enseñó a preguntarnos por qué las cosas funcionaban, para poder encontrar soluciones para cuando no lo hacían. Nos enseñó a comunicar nuestra investigación de un modo sencillo, sin grandilocuencia y siempre con humildad, criterio y rigor.

Su legado, materializado en cientos de artículos científicos, constituye un referente para miles de investigadores e investigadoras que se aproximan al campo de la inmovilización de enzimas. Esta disciplina de la tecnología enzimática no se puede entender sin Jose Manuél Guisán Seíjas. A lo largo de nuestra carrera, siempre nos ha llenado de orgullo encontrarnos con colegas que reconocen su legado y el impacto que Jose Manuel ha tenido en sus carreras científicas.

Pero su labor como mentor trascendió ampliamente la ciencia. José Manuel nos enseñó a ser familia, a crecer como personas, a trabajar en equipo, a entender que la ciencia se hace a través de colaboraciones cercanas e integradoras donde todos los perfiles son fundamentales para el avance. En esta faceta, su compañera de vida, Mari Carmen Ceínos tuvo un papel fundamental. Guardiana del bienestar del laboratorio, junto a ella, José Manuel construyó una extensa familia científica poblada por miembros de países, culturas y orígenes muy diversos, donde la integración y la solidaridad eran sus pilares fundamentales.

José Manuel construyó una extensa familia científica poblada por miembros de países, culturas y orígenes muy diversos.

José Manuel tenía un gran lema: en su laboratorio cabían todas las personas que tuvieran un mínimo interés en el desarrollo científico o profesional. Sabía extraer lo mejor de cada uno de nosotros y nosotras; siempre nos daba nuestro espacio y nuestro tiempo para crecer, encontrar y finalmente lograr nuestros objetivos. Su trato cercano le permitía comprender las circunstancias personales de cada miembro del grupo y adaptar su capacidad formativa a esas realidades.

Especialmente destacable fue su compromiso con la formación de estudiantes africanos, en particular de Angola. Su compromiso con el avance científico en Latinoamérica queda constatado en las decenas de investigadores uruguayos, cubanos, brasileños, argentinos, chilenos…. que pasaron por su laboratorio. En todos ellos, damos fe de que dejó una huella imborrable, que perdura hasta hoy. Gracias a su dedicación, muchos de los que fueron sus estudiantes de doctorado, hoy ejercen o han ejercido cargos de responsabilidad científica, civil, política o formativa en sus países de origen.

Su curiosidad científica estuvo siempre acompañada de un compromiso innegociable con la transferencia del conocimiento. Él siempre creía que lo que se desarrollaba debía tener una aplicación con impacto social o económico. Era común escucharle decir que él era más tecnólogo o ingeniero que científico: alguien que genera el conocimiento necesario para resolver problemas reales y ofrecer soluciones concretas. Así realizó aportaciones trascendentales para la tecnología enzimática en el campo de la inmovilización de enzimas y proteínas, con múltiples aplicaciones de posterior desarrollo.

Su compromiso con la transferencia se materializó en gran medida en el gran número de patentes que logró aprobar y, sobre todo, durante sus años como director de la Oficina de Transferencia Tecnológica del CSIC. Desde allí, ayudó a un gran número de investigadores e investigadoras del CSIC a trasladar sus resultados del laboratorio a la industria. José Manuel siempre compartía sus ideas con una perspectiva industrial, nos invitaba a preguntarnos si estos biocatalizadores inmovilizados que desarrollábamos en nuestras tesis, tendrían recorrido en un proceso industrial.

Estamos seguros de que esa forma de razonar imprime nuestra forma de aproximarnos a los proyectos de investigación que hoy en día estamos liderando. Recordamos con especial cariño aquellos diseños experimentales que distaban mucho de la ortodoxia, pero que buscaban someter a nuestras enzimas inmovilizadas a unas condiciones muy próximas a su aplicación industrial. Muchas veces la búsqueda del conocimiento en condiciones altamente controladas nos aleja del estudio en condiciones de campo relevantes. Esto es un sello que nos dejó José Manuel. Hoy nos emociona reconocernos proponiendo a nuestros estudiantes esos experimentos de largo alcance, que a priori pueden distar de los objetivos inmediatos de un proyecto de investigación.

Finalmente, José Manuel fue un referente para la familia de la biocatálisis española y un actor clave para la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot). Nos inculcó la importancia de pertenecer a esta sociedad científica y de participar en sus actividades. José Manuel aprovechaba los congresos de la SEBiot para llevar a todo su laboratorio y hacer familia a la vez que conocíamos a los principales actores de la biotecnología de nuestro país. Tenemos un excelente recuerdo de aquellos congresos SEBiot en Oviedo o Murcia en compañía de José Manuel. También recordamos con mucha alegría sus últimos congresos antes de que se convirtiera en profesor ad honorem del CSIC. En particular, recordamos con especial emoción el Biotrans 2017 en Budapest, una de sus últimas salidas internacionales, donde hablaba con el entusiasmo de quien empieza su carrera sobre nuevas ideas para mejorar las enzimas inmovilizadas aplicando técnicas de postinmovilización. Así era Jose Manuel, cuando una nueva idea anidaba en su cabeza, la recibía con el entusiasmo, motivación y dedicación de un joven investigador.

Con esta carta nos queremos despedir de ti, José Manuel, así como presentarte también a las generaciones más jóvenes de la SEBiot. En cada memoria que perdura y en cada enseñanza recibida, estamos convencidos de que nos seguirás transmitiendo tu entusiasmo por la ciencia y por la vida. Has sido un auténtico optimista antropológico armado de perseverancia. Por ello, te damos las gracias por habernos alimentado con ese optimismo. Nos reconforta ver cómo tu legado no ha desaparecido de nuestro laboratorio y que tu esencia sigue viva en las nuevas generaciones de jóvenes investigadores que formamos. Nos gustaría que se te recordara como lo que fuiste: un referente científico para una generación de investigadores e investigadoras, con un plano humanista que trascendió con creces los estándares de las relaciones entre maestros y aprendices. Ha sido una inmensa suerte y un orgullo haber sido tus aprendices. ♦

Tribuna-bol-octubre-2025

Tribuna

(octubre 2025)

Josu López Fernández
Consultor de FI Group y coordinador de la sección Jóvenes Biotecnólogos de SEBiot

Jóvenes biotecnólogos ante el reto del talento

Recientemente pudimos leer en algunos medios una noticia que sacudió a muchas personas del ámbito académico, estudiantil y profesional de nuestro sector, la biotecnología. Los titulares venían a afirmar que las grandes empresas biotecnológicas españolas no lograban captar el talento que necesitaban por la falta de perfiles adecuados. Ante semejante diagnóstico, las redes sociales —especialmente las orientadas a la búsqueda de empleo— se llenaron de reacciones. Numerosas personas formadas en biotecnología, algunas conocidas personales, se sintieron señaladas al ver tantas vacantes abiertas mientras ellas seguían sin encontrar su espacio para desarrollar una carrera.

En este contexto, tuve la oportunidad, de la mano de la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot) y de su sección de Jóvenes Biotecnólogos y Biotecnólogas, que coordino desde hace algunos meses, de moderar una mesa redonda en el XIX Congreso de la SEBiot en Barcelona. En ella reunimos a figuras con amplia trayectoria dentro y fuera de nuestras fronteras, junto a estudiantes y personas recién graduadas. Una combinación perfecta para abordar un tema tan candente: los principales retos que enfrentan quienes eligen la biotecnología por vocación y buscan abrirse camino en ella.

¿Existe realmente una desconexión entre la universidad y la industria?

Tras vivir personalmente puertas cerradas, entrevistas fallidas y debates como el de aquella mesa redonda, mi conclusión es clara: el problema no está tanto en lo que aprendemos en la universidad, sino en cómo sabemos transmitirlo a la industria.

No tengo dudas de que la formación científica que ofrecen nuestras universidades es excelente y prepara a sus egresadas y egresados para afrontar los grandes retos del sector. Sin embargo, esa capacidad no siempre se traduce bien al lenguaje de la industria. Estamos ante una situación en la que ambos interlocutores —empresas y personas candidatas— no hablan el mismo idioma. Las primeras valoran sobre todo la experiencia práctica y la capacidad operativa, mientras las segundas destacan su bagaje académico y científico, generando incomprensión entre ambas.

Ante esta situación, creo firmemente que debemos buscar el camino para superar este muro y entender que no son mundos incompatibles: simplemente necesitan encontrarse y traducirse mutuamente, porque uno contiene al otro de forma indudable.

¿Exige la industria una experiencia inalcanzable?

Las egresadas y egresados de nuestras universidades cuentan con un nivel de formación muy alto. España, de hecho, supera la media de la OCDE en población de 25 a 34 años con estudios de máster o equivalentes (18% frente al 16%). Tenemos, por tanto, conocimiento y herramientas de sobra. El problema vuelve a aparecer en el ya clásico “buscamos a alguien con más experiencia”. Sin señalar culpables —porque en realidad todos perdemos cuando dicha frase llega a nuestros oídos—, me gustaría hacer un llamamiento a reconocer y poner en valor la experiencia real que se obtiene durante la formación académica. Las universidades no solo enseñan teoría. Las prácticas en laboratorio, los trabajos de fin de grado o máster, e incluso los años de doctorado, aportan una auténtica experiencia profesional que engloban y otorgan capacidades de gestión de proyectos, trabajo en equipo, cumplimiento de plazos, resolución de problemas… Son precisamente esas competencias transversales que la industria echa en falta, y que nosotros quizás no hemos sabido comunicar con la fuerza suficiente, las que también nos aportan las universidades, además de los clásicos resultados tangibles, como el número de publicaciones o las notas obtenidas en ciertas asignaturas.

¿Hay oportunidades reales para los jóvenes biotecnólogos?

Al analizar los dos puntos anteriores —la brecha academia-industria y la exigencia de experiencia— surge una tercera cuestión clave: ¿existen oportunidades que realmente atraigan a los jóvenes hacia la industria biotecnológica?

En la mesa redonda, quedó patente que el sector en España atraviesa una etapa de consolidación y crecimiento, aunque todavía desigual en el plano geográfico —con Cataluña y Madrid como principales hub biotecnológicos. Además, muchas empresas nacionales dependen aún de matrices extranjeras, lo que limita la toma de decisiones estratégicas en I+D+i dentro de nuestras fronteras.

Aun así, confío en que estamos ante un punto de inflexión. Los jóvenes biotecnólogos no se han rendido: quieren participar activamente en los grandes proyectos de las multinacionales —pues la industria se perfiló como el destino más deseado por la mayoría de estudiantes, por las condiciones económicas y las perspectivas de crecimiento laboral— y, cada vez más, apuestan por el emprendimiento como una vía para impulsar la I+D+i desde aquí, desde sus propios territorios.

En definitiva, mi opinión en este texto versa en torno al mismo punto: en términos generales, no hay una falta de talento, experiencia o perfiles, si no de puesta en valor de la existencia del mismo, del entendimiento entre aquellos que buscan talento y aquellos que ofrecen sus capacidades técnicas y transversales para responder a los retos industriales. Para todos ellos, ojalá este texto les (nos) haga reflexionar durante un par de minutos, criticar estas palabras, discutirlas e incluso interpelarlas. Sea lo que fuere, espero que esta perspectiva individual sirva para generar debate y resaltar que, desde la sección de Jóvenes Biotecnólogos de la SEBiot estamos escuchando, y buscando las herramientas para conectar y acompañar a quienes son, sin duda, el presente y el futuro de la biotecnología en España, las y los jóvenes de nuestro sector.

Tribuna-bol-julio-2025

Tribuna

(julio 2025)

María José Hernáiz Gómez-Dégano
Presidenta de la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot)

XIX Congreso de la Sociedad Española de Biotecnología

Como no podía ser de otra manera, la noticia de cabecera de nuestro boletín trimestral es la celebración de un nuevo Congreso bienal de la Sociedad Española de Biotecnología, Biotec 2025, que con esta alcanza su decimonovena edición.

La cita ofrece un programa científico denso y de gran interés, con conferenciantes que son figuras de reconocido prestigio internacional en campos como la valorización de CO2 (Michael Koepke), terapias génicas (Fátima Bosch), biotecnología alimentaria (Amparo Querol) y aplicación de la inteligencia artificial a la biotecnología (Alfonso Valencia), con casi 30 keynotes y más de 40 comunicaciones orales y presentaciones flash.

El programa científico del congreso está orientado a ofrecer actualizaciones en un amplio espectro de temas de interés a cargo de especialistas de prestigio, pero también a abrir espacios a la participación de investigadores e investigadoras jóvenes para que puedan mostrar sus avances a la comunidad científica.

Es muy gratificador ver los diálogos que se originan en la zona de posters entre estudiantes de doctorado y máster y los investigadores senior, compartiendo sus resultados y buscando soluciones a problemas científicos.

Los congresos nacionales de biotecnología que organiza SEBiot desde 1986 constituyen una gran oportunidad para que investigadores y profesionales del sector de la biotecnología puedan establecer contactos y colaboraciones con otros colegas, así como con empresas privadas, administraciones públicas y otras organizaciones de ámbito nacional.

Para ello, el programa cuenta también con espacios de networking y de carácter más lúdico —el cóctel de bienvenida, la cena de gala y alguna otra sorpresa—, que nos permiten seguir hablando de biotecnología fuera de las salas de conferencias, en un ambiente más distendido, y descubrir nuevas oportunidades de colaboración.

Biotec 2025 no sería posible sin la generosa contribución de nuestros numerosos patrocinadores, a los que desde aquí quiero transmitir todo el agradecimiento del Comité Organizador y de nuestra Sociedad. Pero el Congreso tampoco sería posible sin la participación entusiasta de todos nuestros socios y socias, y de todos los inscritos a esta cita de referencia de la biotecnología española.

Preparémonos, pues, para unos días intensos en la Facultad de Biociencias de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), entidad a la que desde aquí quiero agradecer también su generosa acogida y colaboración. Así que solo queda decir…

¡Bienvenidos a Biotec 2025!

Tribuna-Lavandera-bol-abril-2025

En memoria de Iván Lavandera García

(Boletín SEBiot • Abril 2025)

Vicente Gotor-Fernández, responsable del Grupo de Química Bioorgánica y catedrático de Química Orgánica (Universidad de Oviedo), y Gonzalo de Gonzalo, profesor de Química Orgánica e investigador (Universidad de Sevilla)

Un gran investigador y mejor persona

El 13 de febrero de 2025 nos acostábamos con la peor noticia que uno podía recibir, que no era otra que la marcha tan temprana de nuestro querido Iván. Han sido más de 30 años trabajando juntos, inicialmente en los estudios de la Licenciatura de Química de la Universidad de Oviedo, donde Gonzalo e Iván se conocieron, para luego, en 1998, formar un trío con Vicente en esta misma universidad, donde los tres realizamos nuestros estudios de doctorado, en el Grupo de Química Bioorgánica, bajo la supervisión del profesor Vicente Miguel Gotor Santamaría, cada uno con una línea de investigación y con un segundo director de tesis distinto (Susana, Miguel y Rosario).

Ya desde sus inicios en el laboratorio, Iván dio muestras de su carácter generoso, siempre pendiente de ayudar con su consejo, y mostrando pasión por todo lo que hacía, que abarcaba desde la química sintética hasta la computacional tras una estancia predoctoral en la Universidad McGill (Montreal, Canadá) con el Prof. Romas Kazlauskas. Seguro que Iván mantendrá por décadas el récord de apariciones en los agradecimientos de las tesis doctorales emanadas del grupo, pues fuera cual fuera el doctorando, la temática o el idioma, allí dejaba su impronta con su consejo. Y es que siempre le sobraba tiempo para ayudar, y ahora, inesperadamente, ya no le queda.

Desde 2002, la vida nos fue llevando por distintos derroteros, hasta obtener los tres contratos Ramón y Cajal que nos permitieron estabilizarnos profesionalmente. Sin embargo, allá donde estuviéramos, siempre había tiempo en el período navideño para reunirnos junto a antiguos compañeros del grupo de investigación y amigos (Lorena y Jorge, Lucía y Toño, Laura y Pedro, Rosana y Elena). Ya nuestros peques se han hecho mayores, pero la impronta de Iván se dejaba notar, siempre generoso, porque nunca podían faltar sus conos o figuras con chuches, algunas de esas latas de Reyes Magos perdurando eternamente junto a los árboles navideños de nuestras casas. Esto nos muestra lo mayores que nos vamos haciendo, y con ello también nuestros hijos.

En 2005, Iván se incorporó al grupo del profesor Wolfgang Kroutil, de la Universidad de Graz (Austria). Al igual que en todos los sitios donde estuvo, dejó allí una huella imborrable, con numerosos amigos (Melanie, Bettina, Miguel, Yolanda…) que aún recuerdan su afable personalidad y su indudable valía científica. Iván cambió las lipasas y los nucleósidos por las alcohol deshidrogenasas y las clorhidrinas. Nada se le resistía, y prueba de ello es una trayectoria con más de 120 publicaciones y 10 tesis doctorales dirigidas. Más artículos aparecerán, aunque se necesitará tiempo, pero Laura, Lorena y Sara le echarán de menos, porque la valiosa supervisión de sus tesis sobre el desarrollo de cascadas metalo- y fotobiocatalíticas fue segada inesperadamente.

Iván, en la cena del congreso Biotec2023

Recordamos ahora nuestro encuentro en el el XVIII Congreso de la Sociedad Española de Biotecnología, celebrado en Madrid en julio de 2023, donde quien iba a decir que su luz se comenzaba a apagar y todos sin saberlo.

En los últimos años, Vicente e Iván fueron (co)investigadores principales de cuatro proyectos del plan nacional, participando, además, en otros de índole regional y europea, manteniendo así a Oviedo como uno de los referentes de la biocatálisis aplicada española. Siempre trabajando en silencio, pero sin pausa y con convencimiento, Iván estuvo muy involucrado en la organización de las II Jornadas Españolas de Biocatálisis, celebradas en junio de 2018 en Oviedo, evento que, tras su cuarta edición, celebrada en 2024, está plenamente instaurado en el calendario de SEBiot. Además, Iván participó activamente en las dos redes financiadas por el plan nacional que reúnen a grupos españoles punteros en el área de biocatálisis con el fin de poder hacer colaboraciones conjuntas.

Iván Lavandera y Gonzalo de Gonzalo

Iván era un investigador apasionado —porque disfrutaba de todo lo que experimentaba—, curioso —ya que siempre se preguntaba y cuestionaba todos los resultados obtenidos—, y paciente, porque sabía que, aunque hubiera momentos desagradables, la carrera investigadora es larga y que, con trabajo, todo llega (incluso lo bueno). Disfrutaba tanto de la lectura científica que supo contagiar esa pasión a todo el mundo, a través de la organización de seminarios de bibliografía donde trataba muy diversos temas, de los que sabía o por los que mostraba interés por aprender. Con los años esta actividad evoluciono al “beer club” de los viernes tarde, donde nunca faltaban ni las risas ni la presencia de Iván. Era un trabajador infatigable, que no escatimaba esfuerzos, con largas jornadas en la Facultad de Química, solo interrumpidas por algún café rápido con sus compañeros, porque era generoso, y siempre sacaba tiempo para que ningún artículo ni ninguna tesis se quedará atrás.

Iván Lavandera con Vicente Gotor

Tampoco hay que olvidar su labor docente, desarrollada en muy diversas licenciaturas y grados de la Universidad de Oviedo. Iván no solo era un gran orador, sino que, de nuevo, era un docente generoso. Así que daba igual que los plazos de matrícula se alargaran hasta noviembre, porque allí estaba Iván para salir al rescate de los nuevos estudiantes de primero y darles horas extras sin pedir nada a cambio, solo preocupado de que todos sus alumnos tuvieran las mismas opciones y posibilidades.

Iván era una persona que hacía equipo. Allá donde iba, siempre aportaba para sumar y conseguir un ambiente de trabajo positivo. No perdía la calma, y con su saber basado en toda la ciencia que leía, siempre aportaba alguna solución.

Desinteresado, el grupo era lo más importante, y actuaba en consecuencia. Se echa de menos su cercanía y sus frases cariñosas: “¿Qué tal vida?”, “Vaya por Dios neno…” Su pérdida ha sido un terrible golpe, no solamente para su familia, sino para todas las personas que le habíamos conocido y tratado. Iván deja un extraordinario legado científico, pero aún más hondo en lo personal, porque de tal palo tal astilla, y los valores de una familia tan ejemplar como la de sus padres, José Armando y María Teresa, además de su hermana Lorena, no son una casualidad. Le echamos de menos, es un recuerdo melancólico que esconde la felicidad de haber pasado juntos tantos buenos momentos, que ojalá nos iluminen a todos para amar la vida y la ciencia como Iván lo hacía. DEP amigo Iván.

 

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Tribuna

(enero 2025)

María José Hernáiz Gómez-Dégano
Presidenta de la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot)

Homenajes, cambios y proyectos

Con el año ya avanzado os enviamos este primer boletín de 2025 que viene cargado de homenajes —unos alegres, otros tristes— y de noticias de cambios y proyectos.

Como celebración abrimos este Boletín con la noticia de la entrega del Premio de Investigación Margarita Salas a la carrera científica a nuestro colega, amigo y expresidente de SEBiot José Luis García. Él, que ha sido tan gentil de recordar a nuestra Sociedad en su discurso de agradecimiento, es quien merece todos nuestros parabienes por haber contribuido al crecimiento y consolidación de SEBiot, y por sus grandes aportaciones científicas a la biotecnología, como subrayan con afecto y reconocimiento en sus artículos Carmen Vela, Quico Gòdia y Maria Isabel de la Mata, tres expresidentes de SEBiot que han trabajado mano a mano con José Luis.

También rendimos homenaje, este triste, a Antonio Ballesteros, otro colega que estuvo impulsando la SEBiot en sus orígenes y que, lamentablemente, nos dejó el pasado diciembre. Quienes fueron alumnos y compañeros suyos, Francisco J. Plou y Miquel Alcalde, nos recuerdan en su artículo lo mucho que contribuyó al desarrollo de la investigación en biocatálisis y a la formación de nuevas generaciones de científicos.

La ciencia española perdió también justo al iniciarse 2025 a Joan Guinovart, quien fuera impulsor de la creación de la COSCE —de la que SEBiot es miembro— y su primer presidente. Desde aquí enviamos nuestras condolencias a sus familiares, amigos y compañeros.

Pero hay más noticias positivas que me gustaría poner de relieve. La primera es la celebración, el próximo mes de julio de un nuevo Congreso de la Sociedad Española de Biotecnología, el decimonoveno, de cuyo programa os avanzamos el contenido de las conferencias plenarias. Biotec2025 se celebrará en julio en Barcelona y ya desde ahora os animamos a participar activamente, tanto en su programa científico como en las actividades sociales que se llevarán a cabo.

También quiero destacar la renovación de las personas encargadas de coordinar las secciones de SEBiot, aprobada en nuestra última asamblea y cuyo objetivo es reactivar las actividades y el trabajo colaborativo de nuestra sociedad. A través de la información publicada en nuestra web y de la secretaría podéis contactar con los responsables de las diferentes secciones, que estarán encantados de contar con la participación activa de todos los socios y socias.

Esperamos que encontréis interesantes todos los contenidos de este Boletín y, sobre todo, que vuestra participación haga que las actividades previstas para este 2025 sean tan exitosas como las que llevamos a cabo en 2024, y que juntos sigamos impulsando el crecimiento y la proyección de la biotecnología.

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Testimonio

(Adiós al Dr. Antonio Ballesteros Olmo • Boletín SEBiot • Enero 2025)

Francisco J. Plou, director del Grupo de Biocatálisis Aplicada (ICP-CSIC) y Miguel Alcalde, director del Directed Enzyme Evolution Group (ICP-CSIC)

En recuerdo de Antonio Ballesteros

Tuvimos la suerte de compartir la mayor parte de nuestra carrera científica con Antonio. Fue nuestro director de tesis, nuestro guía en los primeros proyectos europeos, nuestro apoyo principal cuando nos preparábamos para nuestras oposiciones de científicos del CSIC, nuestro consejero científico, nuestro punto de contacto para encontrar colaboradores, nuestro soporte en los momentos complicados, nuestro colega, nuestro compañero de viajes, nuestro revisor, nuestra referencia en las decisiones estratégicas. Pero, por encima de todo, Antonio fue nuestro amigo. Y siempre nos mostró sus cualidades: humildad, optimismo, capacidad de diálogo, sacrificio, persistencia, sentido de la responsabilidad, tiempo para escuchar cualquier cuestión científica o personal… y mucho trabajo.

Miguel Alcalde y Francisco J. Plou con el Dr. Ballesteros

Antonio fue un visionario en el campo de la biotecnología. Primero, cuando en la década de los 60 se atrevió a iniciar una línea de biocatálisis en un departamento, dentro del Instituto Rocasolano, en el que todos los proyectos eran de catálisis química, la mayoría centrados en el refino de petróleo. Después, ya en la década de los 80, cuando identificó las lipasas como un grupo de enzimas con enorme potencial para aplicaciones en distintos sectores industriales. Más adelante, cuando se introdujo en el campo de las enzimas activas sobre carbohidratos, intuyendo sus amplias perspectivas en campos emergentes, como los alimentos funcionales o los biocombustibles.

En 2006 organizó un congreso internacional sobre Biocatálisis Medioambiental, convencido de que las enzimas iban a jugar un papel fundamental en procesos de descontaminación y en el desarrollo de una química más verde, como así ha sido. Fue en esa época cuando empezó a hablarnos de las enzimas para la captura y valorización de CO2, una línea que actualmente es de enorme interés. En los últimos años insistía en el papel de las enzimas para aplicaciones en biomedicina. Esa capacidad de anticiparse a los hot topics no fue fruto de la casualidad, sino de muchas horas de lectura y numerosos viajes a congresos y reuniones, en especial con sus colegas del Working Party of Applied Biocatalysis, del que fue durante algún tiempo coordinador principal.

En todo este tiempo hemos vivido numerosas anécdotas con Antonio. A pesar de que su despacho parecía un tanto desordenado, sabía perfectamente dónde guardaba cada cosa, las notas de cada congreso, los resúmenes de los claustros, etc. Siempre se acordaba de los cumpleaños de sus colaboradores más cercanos, de los aniversarios de boda (alguna vez nos salvó de algún apuro) y, por supuesto, de los santos (como buen andaluz).

Antonio era una persona muy respetuosa, que lograba sus objetivos sin pisar a nadie, mostrando siempre un buen talante, atendiendo siempre a quien solicitaba su ayuda. Entre sus frases favoritas, recuerdo una que repetía cuando regresábamos de un congreso o de una reunión de proyecto, y que había interiorizado durante sus estancias en Estados Unidos: «Mission assigned, mission accomplished». Sin duda, Antonio cumplió su misión con creces, no solo profesional, como pionero de la biocatálisis en España, sino también humana. Su legado en el CSIC persistirá, porque ha creado una escuela científica donde la importancia de las personas y sus valores, así como la ciencia que desarrollan, se encuentran al mismo nivel. Te echaremos mucho de menos. ♦

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Testimonio

(Sobre el profesor José Luis García • Boletín SEBiot • Enero 2025)

Isabel de la Mata Riesco
Directora del Grupo de Investigación en Biotecnología Enzimática y Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular, Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Presidenta de SEBiot 2012-2014

Inspiración de varias generaciones de investigadores

Es un placer poder escribir unas líneas sobre José Luis García, sin duda, figura relevante de la ciencia española y, por supuesto, de la biotecnología tanto en España como a nivel internacional.

José Luis es paradigma de “Maestro”, generador de conocimiento, siempre llevando a cabo investigación de vanguardia, abriendo caminos inexplorados con soluciones innovadoras. Ha sido un pionero en transferencia de conocimiento, contribuyendo al tejido productivo fundando empresas, e implicado en política científica al más alto nivel, tanto nacional como internacionalmente. Además, es un gran divulgador, docente y creador de “escuela”. Su amabilidad y calidad humana son tan notables como sus logros académicos. Siempre dispuesto a colaborar y ofrecer su ayuda desinteresada, su incansable dedicación ha inspirado y formado varias generaciones de investigadores, entre los que tengo el privilegio de incluirme.

Mi andadura en la SEBiot comenzó de su mano, cuando fui elegida Secretaria. Fueron unos años apasionantes, de muchísimo trabajo y de los que guardo un grato recuerdo, y en los que aprendí muchísimo y pude conocer a gente extraordinaria. José Luis fue un pilar fundamental, junto a Carmen Vela y Quico Gòdia y el resto de la Junta Directiva, en la visibilización, expansión y crecimiento de la Sociedad. Su visión, liderazgo y entusiasmo contribuyeron al fortalecimiento de SEBiot, fomentando la colaboración con otras sociedades, tanto nacionales como internacionales, e instituciones, organizando congresos junto a la SBS americana o AseBio, entre otras; creando la página web de la Sociedad con el patrocinio de la Fundación Universia; participando en el proyecto europeo EULAFF (European Federation of Biotechnology Latin America Action on Functional Foods) junto a varias asociaciones sudamericanas. Con la Fundación Antama en la elaboración y re-edición de los “librillos” de divulgación Biotecnología en pocas palabras.

Gracias a su esfuerzo, se han establecido alianzas estratégicas para la SEBiot que continúan a día de hoy, como es la establecida para la realización del Máster en Bioinformática Aplicada a Medicina Personalizada y Salud, y que han potenciado a nuestra querida SEBiot, impulsando y enriqueciendo el campo de la biotecnología en España.

Su dedicación y compromiso han dejado una huella imborrable que es reconocida con este merecidísimo premio. ¡Enhorabuena José Luis! Me alegro muchísimo. ♦