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(Carta-homenaje a José Manuel GuisánBoletín SEBiot • Enero 2026)

Fernando López-Gallego, profesor de Investigación IKERBASQUE, en el centro de investigaciones cooperativas en biomateriales CIC biomaGUNE (San Sebastián-Donostia)

José Manuel Bolívar Bolívar, profesor en el departamento de Ingeniería Química y de Materiales de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid

Javier Rocha Martín, profesor en el departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid

En recuerdo de José Manuel Guisán, maestro y mentor

El pasado 13 de julio nos dejó nuestro querido José Manuel Guisán Seíjas, a los 74 años de edad. José Manuel, natural de A Coruña, no fue únicamente nuestro director de tesis doctoral: fue maestro, mentor y guía vital durante los años más determinantes de nuestra formación científica y personal.

Al laboratorio de José Manuel llegaban jóvenes investigadores de orígenes muy diversos. En nuestro caso, éramos tres jóvenes de familias muy humildes, enfrentándonos al ilusionante reto de convertirnos en los primeros doctores de nuestras respectivas familias. José Manuel nos formó, acompañó y guió para conseguirlo. Gracias a él, entendimos que, con trabajo, perseverancia y creatividad, era posible encontrar nuestro lugar en la comunidad científica. Nos animó siempre a no abandonar, incluso en aquellos períodos oscuros en los que la carrera científica de los jóvenes investigadores se veía comprometida a nivel sistémico.

Desde el primer día en su grupo, José Manuel nunca dejó de preocuparse por nosotros, del mismo modo que lo hizo con decenas de estudiantes de doctorado y postdocs que pasaron por su laboratorio. Allá donde estuviésemos, Estados Unidos, Austria o Irlanda, José Manuel siempre escribía un e-mail para saber cómo nos iba.

José Manuel nos enseñó, con ejemplo constante, la mejor relación entre experiencia y razón de la ciencia. Fue un maestro de cómo se podían imaginar fenómenos complejos a nivel molecular haciendo observaciones simples, sin necesidad de acceder a grandes instalaciones y sin recursos infinitos, pero sí con curiosidad, imaginación y conocimiento. Nos enseñó a preguntarnos por qué las cosas funcionaban, para poder encontrar soluciones para cuando no lo hacían. Nos enseñó a comunicar nuestra investigación de un modo sencillo, sin grandilocuencia y siempre con humildad, criterio y rigor.

Su legado, materializado en cientos de artículos científicos, constituye un referente para miles de investigadores e investigadoras que se aproximan al campo de la inmovilización de enzimas. Esta disciplina de la tecnología enzimática no se puede entender sin Jose Manuél Guisán Seíjas. A lo largo de nuestra carrera, siempre nos ha llenado de orgullo encontrarnos con colegas que reconocen su legado y el impacto que Jose Manuel ha tenido en sus carreras científicas.

Pero su labor como mentor trascendió ampliamente la ciencia. José Manuel nos enseñó a ser familia, a crecer como personas, a trabajar en equipo, a entender que la ciencia se hace a través de colaboraciones cercanas e integradoras donde todos los perfiles son fundamentales para el avance. En esta faceta, su compañera de vida, Mari Carmen Ceínos tuvo un papel fundamental. Guardiana del bienestar del laboratorio, junto a ella, José Manuel construyó una extensa familia científica poblada por miembros de países, culturas y orígenes muy diversos, donde la integración y la solidaridad eran sus pilares fundamentales.

José Manuel construyó una extensa familia científica poblada por miembros de países, culturas y orígenes muy diversos.

José Manuel tenía un gran lema: en su laboratorio cabían todas las personas que tuvieran un mínimo interés en el desarrollo científico o profesional. Sabía extraer lo mejor de cada uno de nosotros y nosotras; siempre nos daba nuestro espacio y nuestro tiempo para crecer, encontrar y finalmente lograr nuestros objetivos. Su trato cercano le permitía comprender las circunstancias personales de cada miembro del grupo y adaptar su capacidad formativa a esas realidades.

Especialmente destacable fue su compromiso con la formación de estudiantes africanos, en particular de Angola. Su compromiso con el avance científico en Latinoamérica queda constatado en las decenas de investigadores uruguayos, cubanos, brasileños, argentinos, chilenos…. que pasaron por su laboratorio. En todos ellos, damos fe de que dejó una huella imborrable, que perdura hasta hoy. Gracias a su dedicación, muchos de los que fueron sus estudiantes de doctorado, hoy ejercen o han ejercido cargos de responsabilidad científica, civil, política o formativa en sus países de origen.

Su curiosidad científica estuvo siempre acompañada de un compromiso innegociable con la transferencia del conocimiento. Él siempre creía que lo que se desarrollaba debía tener una aplicación con impacto social o económico. Era común escucharle decir que él era más tecnólogo o ingeniero que científico: alguien que genera el conocimiento necesario para resolver problemas reales y ofrecer soluciones concretas. Así realizó aportaciones trascendentales para la tecnología enzimática en el campo de la inmovilización de enzimas y proteínas, con múltiples aplicaciones de posterior desarrollo.

Su compromiso con la transferencia se materializó en gran medida en el gran número de patentes que logró aprobar y, sobre todo, durante sus años como director de la Oficina de Transferencia Tecnológica del CSIC. Desde allí, ayudó a un gran número de investigadores e investigadoras del CSIC a trasladar sus resultados del laboratorio a la industria. José Manuel siempre compartía sus ideas con una perspectiva industrial, nos invitaba a preguntarnos si estos biocatalizadores inmovilizados que desarrollábamos en nuestras tesis, tendrían recorrido en un proceso industrial.

Estamos seguros de que esa forma de razonar imprime nuestra forma de aproximarnos a los proyectos de investigación que hoy en día estamos liderando. Recordamos con especial cariño aquellos diseños experimentales que distaban mucho de la ortodoxia, pero que buscaban someter a nuestras enzimas inmovilizadas a unas condiciones muy próximas a su aplicación industrial. Muchas veces la búsqueda del conocimiento en condiciones altamente controladas nos aleja del estudio en condiciones de campo relevantes. Esto es un sello que nos dejó José Manuel. Hoy nos emociona reconocernos proponiendo a nuestros estudiantes esos experimentos de largo alcance, que a priori pueden distar de los objetivos inmediatos de un proyecto de investigación.

Finalmente, José Manuel fue un referente para la familia de la biocatálisis española y un actor clave para la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot). Nos inculcó la importancia de pertenecer a esta sociedad científica y de participar en sus actividades. José Manuel aprovechaba los congresos de la SEBiot para llevar a todo su laboratorio y hacer familia a la vez que conocíamos a los principales actores de la biotecnología de nuestro país. Tenemos un excelente recuerdo de aquellos congresos SEBiot en Oviedo o Murcia en compañía de José Manuel. También recordamos con mucha alegría sus últimos congresos antes de que se convirtiera en profesor ad honorem del CSIC. En particular, recordamos con especial emoción el Biotrans 2017 en Budapest, una de sus últimas salidas internacionales, donde hablaba con el entusiasmo de quien empieza su carrera sobre nuevas ideas para mejorar las enzimas inmovilizadas aplicando técnicas de postinmovilización. Así era Jose Manuel, cuando una nueva idea anidaba en su cabeza, la recibía con el entusiasmo, motivación y dedicación de un joven investigador.

Con esta carta nos queremos despedir de ti, José Manuel, así como presentarte también a las generaciones más jóvenes de la SEBiot. En cada memoria que perdura y en cada enseñanza recibida, estamos convencidos de que nos seguirás transmitiendo tu entusiasmo por la ciencia y por la vida. Has sido un auténtico optimista antropológico armado de perseverancia. Por ello, te damos las gracias por habernos alimentado con ese optimismo. Nos reconforta ver cómo tu legado no ha desaparecido de nuestro laboratorio y que tu esencia sigue viva en las nuevas generaciones de jóvenes investigadores que formamos. Nos gustaría que se te recordara como lo que fuiste: un referente científico para una generación de investigadores e investigadoras, con un plano humanista que trascendió con creces los estándares de las relaciones entre maestros y aprendices. Ha sido una inmensa suerte y un orgullo haber sido tus aprendices. ♦

Tribuna-bol-octubre-2025

Tribuna

(octubre 2025)

Josu López Fernández
Consultor de FI Group y coordinador de la sección Jóvenes Biotecnólogos de SEBiot

Jóvenes biotecnólogos ante el reto del talento

Recientemente pudimos leer en algunos medios una noticia que sacudió a muchas personas del ámbito académico, estudiantil y profesional de nuestro sector, la biotecnología. Los titulares venían a afirmar que las grandes empresas biotecnológicas españolas no lograban captar el talento que necesitaban por la falta de perfiles adecuados. Ante semejante diagnóstico, las redes sociales —especialmente las orientadas a la búsqueda de empleo— se llenaron de reacciones. Numerosas personas formadas en biotecnología, algunas conocidas personales, se sintieron señaladas al ver tantas vacantes abiertas mientras ellas seguían sin encontrar su espacio para desarrollar una carrera.

En este contexto, tuve la oportunidad, de la mano de la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot) y de su sección de Jóvenes Biotecnólogos y Biotecnólogas, que coordino desde hace algunos meses, de moderar una mesa redonda en el XIX Congreso de la SEBiot en Barcelona. En ella reunimos a figuras con amplia trayectoria dentro y fuera de nuestras fronteras, junto a estudiantes y personas recién graduadas. Una combinación perfecta para abordar un tema tan candente: los principales retos que enfrentan quienes eligen la biotecnología por vocación y buscan abrirse camino en ella.

¿Existe realmente una desconexión entre la universidad y la industria?

Tras vivir personalmente puertas cerradas, entrevistas fallidas y debates como el de aquella mesa redonda, mi conclusión es clara: el problema no está tanto en lo que aprendemos en la universidad, sino en cómo sabemos transmitirlo a la industria.

No tengo dudas de que la formación científica que ofrecen nuestras universidades es excelente y prepara a sus egresadas y egresados para afrontar los grandes retos del sector. Sin embargo, esa capacidad no siempre se traduce bien al lenguaje de la industria. Estamos ante una situación en la que ambos interlocutores —empresas y personas candidatas— no hablan el mismo idioma. Las primeras valoran sobre todo la experiencia práctica y la capacidad operativa, mientras las segundas destacan su bagaje académico y científico, generando incomprensión entre ambas.

Ante esta situación, creo firmemente que debemos buscar el camino para superar este muro y entender que no son mundos incompatibles: simplemente necesitan encontrarse y traducirse mutuamente, porque uno contiene al otro de forma indudable.

¿Exige la industria una experiencia inalcanzable?

Las egresadas y egresados de nuestras universidades cuentan con un nivel de formación muy alto. España, de hecho, supera la media de la OCDE en población de 25 a 34 años con estudios de máster o equivalentes (18% frente al 16%). Tenemos, por tanto, conocimiento y herramientas de sobra. El problema vuelve a aparecer en el ya clásico “buscamos a alguien con más experiencia”. Sin señalar culpables —porque en realidad todos perdemos cuando dicha frase llega a nuestros oídos—, me gustaría hacer un llamamiento a reconocer y poner en valor la experiencia real que se obtiene durante la formación académica. Las universidades no solo enseñan teoría. Las prácticas en laboratorio, los trabajos de fin de grado o máster, e incluso los años de doctorado, aportan una auténtica experiencia profesional que engloban y otorgan capacidades de gestión de proyectos, trabajo en equipo, cumplimiento de plazos, resolución de problemas… Son precisamente esas competencias transversales que la industria echa en falta, y que nosotros quizás no hemos sabido comunicar con la fuerza suficiente, las que también nos aportan las universidades, además de los clásicos resultados tangibles, como el número de publicaciones o las notas obtenidas en ciertas asignaturas.

¿Hay oportunidades reales para los jóvenes biotecnólogos?

Al analizar los dos puntos anteriores —la brecha academia-industria y la exigencia de experiencia— surge una tercera cuestión clave: ¿existen oportunidades que realmente atraigan a los jóvenes hacia la industria biotecnológica?

En la mesa redonda, quedó patente que el sector en España atraviesa una etapa de consolidación y crecimiento, aunque todavía desigual en el plano geográfico —con Cataluña y Madrid como principales hub biotecnológicos. Además, muchas empresas nacionales dependen aún de matrices extranjeras, lo que limita la toma de decisiones estratégicas en I+D+i dentro de nuestras fronteras.

Aun así, confío en que estamos ante un punto de inflexión. Los jóvenes biotecnólogos no se han rendido: quieren participar activamente en los grandes proyectos de las multinacionales —pues la industria se perfiló como el destino más deseado por la mayoría de estudiantes, por las condiciones económicas y las perspectivas de crecimiento laboral— y, cada vez más, apuestan por el emprendimiento como una vía para impulsar la I+D+i desde aquí, desde sus propios territorios.

En definitiva, mi opinión en este texto versa en torno al mismo punto: en términos generales, no hay una falta de talento, experiencia o perfiles, si no de puesta en valor de la existencia del mismo, del entendimiento entre aquellos que buscan talento y aquellos que ofrecen sus capacidades técnicas y transversales para responder a los retos industriales. Para todos ellos, ojalá este texto les (nos) haga reflexionar durante un par de minutos, criticar estas palabras, discutirlas e incluso interpelarlas. Sea lo que fuere, espero que esta perspectiva individual sirva para generar debate y resaltar que, desde la sección de Jóvenes Biotecnólogos de la SEBiot estamos escuchando, y buscando las herramientas para conectar y acompañar a quienes son, sin duda, el presente y el futuro de la biotecnología en España, las y los jóvenes de nuestro sector.

Tribuna-bol-julio-2025

Tribuna

(julio 2025)

María José Hernáiz Gómez-Dégano
Presidenta de la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot)

XIX Congreso de la Sociedad Española de Biotecnología

Como no podía ser de otra manera, la noticia de cabecera de nuestro boletín trimestral es la celebración de un nuevo Congreso bienal de la Sociedad Española de Biotecnología, Biotec 2025, que con esta alcanza su decimonovena edición.

La cita ofrece un programa científico denso y de gran interés, con conferenciantes que son figuras de reconocido prestigio internacional en campos como la valorización de CO2 (Michael Koepke), terapias génicas (Fátima Bosch), biotecnología alimentaria (Amparo Querol) y aplicación de la inteligencia artificial a la biotecnología (Alfonso Valencia), con casi 30 keynotes y más de 40 comunicaciones orales y presentaciones flash.

El programa científico del congreso está orientado a ofrecer actualizaciones en un amplio espectro de temas de interés a cargo de especialistas de prestigio, pero también a abrir espacios a la participación de investigadores e investigadoras jóvenes para que puedan mostrar sus avances a la comunidad científica.

Es muy gratificador ver los diálogos que se originan en la zona de posters entre estudiantes de doctorado y máster y los investigadores senior, compartiendo sus resultados y buscando soluciones a problemas científicos.

Los congresos nacionales de biotecnología que organiza SEBiot desde 1986 constituyen una gran oportunidad para que investigadores y profesionales del sector de la biotecnología puedan establecer contactos y colaboraciones con otros colegas, así como con empresas privadas, administraciones públicas y otras organizaciones de ámbito nacional.

Para ello, el programa cuenta también con espacios de networking y de carácter más lúdico —el cóctel de bienvenida, la cena de gala y alguna otra sorpresa—, que nos permiten seguir hablando de biotecnología fuera de las salas de conferencias, en un ambiente más distendido, y descubrir nuevas oportunidades de colaboración.

Biotec 2025 no sería posible sin la generosa contribución de nuestros numerosos patrocinadores, a los que desde aquí quiero transmitir todo el agradecimiento del Comité Organizador y de nuestra Sociedad. Pero el Congreso tampoco sería posible sin la participación entusiasta de todos nuestros socios y socias, y de todos los inscritos a esta cita de referencia de la biotecnología española.

Preparémonos, pues, para unos días intensos en la Facultad de Biociencias de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), entidad a la que desde aquí quiero agradecer también su generosa acogida y colaboración. Así que solo queda decir…

¡Bienvenidos a Biotec 2025!

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En memoria de Iván Lavandera García

(Boletín SEBiot • Abril 2025)

Vicente Gotor-Fernández, responsable del Grupo de Química Bioorgánica y catedrático de Química Orgánica (Universidad de Oviedo), y Gonzalo de Gonzalo, profesor de Química Orgánica e investigador (Universidad de Sevilla)

Un gran investigador y mejor persona

El 13 de febrero de 2025 nos acostábamos con la peor noticia que uno podía recibir, que no era otra que la marcha tan temprana de nuestro querido Iván. Han sido más de 30 años trabajando juntos, inicialmente en los estudios de la Licenciatura de Química de la Universidad de Oviedo, donde Gonzalo e Iván se conocieron, para luego, en 1998, formar un trío con Vicente en esta misma universidad, donde los tres realizamos nuestros estudios de doctorado, en el Grupo de Química Bioorgánica, bajo la supervisión del profesor Vicente Miguel Gotor Santamaría, cada uno con una línea de investigación y con un segundo director de tesis distinto (Susana, Miguel y Rosario).

Ya desde sus inicios en el laboratorio, Iván dio muestras de su carácter generoso, siempre pendiente de ayudar con su consejo, y mostrando pasión por todo lo que hacía, que abarcaba desde la química sintética hasta la computacional tras una estancia predoctoral en la Universidad McGill (Montreal, Canadá) con el Prof. Romas Kazlauskas. Seguro que Iván mantendrá por décadas el récord de apariciones en los agradecimientos de las tesis doctorales emanadas del grupo, pues fuera cual fuera el doctorando, la temática o el idioma, allí dejaba su impronta con su consejo. Y es que siempre le sobraba tiempo para ayudar, y ahora, inesperadamente, ya no le queda.

Desde 2002, la vida nos fue llevando por distintos derroteros, hasta obtener los tres contratos Ramón y Cajal que nos permitieron estabilizarnos profesionalmente. Sin embargo, allá donde estuviéramos, siempre había tiempo en el período navideño para reunirnos junto a antiguos compañeros del grupo de investigación y amigos (Lorena y Jorge, Lucía y Toño, Laura y Pedro, Rosana y Elena). Ya nuestros peques se han hecho mayores, pero la impronta de Iván se dejaba notar, siempre generoso, porque nunca podían faltar sus conos o figuras con chuches, algunas de esas latas de Reyes Magos perdurando eternamente junto a los árboles navideños de nuestras casas. Esto nos muestra lo mayores que nos vamos haciendo, y con ello también nuestros hijos.

En 2005, Iván se incorporó al grupo del profesor Wolfgang Kroutil, de la Universidad de Graz (Austria). Al igual que en todos los sitios donde estuvo, dejó allí una huella imborrable, con numerosos amigos (Melanie, Bettina, Miguel, Yolanda…) que aún recuerdan su afable personalidad y su indudable valía científica. Iván cambió las lipasas y los nucleósidos por las alcohol deshidrogenasas y las clorhidrinas. Nada se le resistía, y prueba de ello es una trayectoria con más de 120 publicaciones y 10 tesis doctorales dirigidas. Más artículos aparecerán, aunque se necesitará tiempo, pero Laura, Lorena y Sara le echarán de menos, porque la valiosa supervisión de sus tesis sobre el desarrollo de cascadas metalo- y fotobiocatalíticas fue segada inesperadamente.

Iván, en la cena del congreso Biotec2023

Recordamos ahora nuestro encuentro en el el XVIII Congreso de la Sociedad Española de Biotecnología, celebrado en Madrid en julio de 2023, donde quien iba a decir que su luz se comenzaba a apagar y todos sin saberlo.

En los últimos años, Vicente e Iván fueron (co)investigadores principales de cuatro proyectos del plan nacional, participando, además, en otros de índole regional y europea, manteniendo así a Oviedo como uno de los referentes de la biocatálisis aplicada española. Siempre trabajando en silencio, pero sin pausa y con convencimiento, Iván estuvo muy involucrado en la organización de las II Jornadas Españolas de Biocatálisis, celebradas en junio de 2018 en Oviedo, evento que, tras su cuarta edición, celebrada en 2024, está plenamente instaurado en el calendario de SEBiot. Además, Iván participó activamente en las dos redes financiadas por el plan nacional que reúnen a grupos españoles punteros en el área de biocatálisis con el fin de poder hacer colaboraciones conjuntas.

Iván Lavandera y Gonzalo de Gonzalo

Iván era un investigador apasionado —porque disfrutaba de todo lo que experimentaba—, curioso —ya que siempre se preguntaba y cuestionaba todos los resultados obtenidos—, y paciente, porque sabía que, aunque hubiera momentos desagradables, la carrera investigadora es larga y que, con trabajo, todo llega (incluso lo bueno). Disfrutaba tanto de la lectura científica que supo contagiar esa pasión a todo el mundo, a través de la organización de seminarios de bibliografía donde trataba muy diversos temas, de los que sabía o por los que mostraba interés por aprender. Con los años esta actividad evoluciono al “beer club” de los viernes tarde, donde nunca faltaban ni las risas ni la presencia de Iván. Era un trabajador infatigable, que no escatimaba esfuerzos, con largas jornadas en la Facultad de Química, solo interrumpidas por algún café rápido con sus compañeros, porque era generoso, y siempre sacaba tiempo para que ningún artículo ni ninguna tesis se quedará atrás.

Iván Lavandera con Vicente Gotor

Tampoco hay que olvidar su labor docente, desarrollada en muy diversas licenciaturas y grados de la Universidad de Oviedo. Iván no solo era un gran orador, sino que, de nuevo, era un docente generoso. Así que daba igual que los plazos de matrícula se alargaran hasta noviembre, porque allí estaba Iván para salir al rescate de los nuevos estudiantes de primero y darles horas extras sin pedir nada a cambio, solo preocupado de que todos sus alumnos tuvieran las mismas opciones y posibilidades.

Iván era una persona que hacía equipo. Allá donde iba, siempre aportaba para sumar y conseguir un ambiente de trabajo positivo. No perdía la calma, y con su saber basado en toda la ciencia que leía, siempre aportaba alguna solución.

Desinteresado, el grupo era lo más importante, y actuaba en consecuencia. Se echa de menos su cercanía y sus frases cariñosas: “¿Qué tal vida?”, “Vaya por Dios neno…” Su pérdida ha sido un terrible golpe, no solamente para su familia, sino para todas las personas que le habíamos conocido y tratado. Iván deja un extraordinario legado científico, pero aún más hondo en lo personal, porque de tal palo tal astilla, y los valores de una familia tan ejemplar como la de sus padres, José Armando y María Teresa, además de su hermana Lorena, no son una casualidad. Le echamos de menos, es un recuerdo melancólico que esconde la felicidad de haber pasado juntos tantos buenos momentos, que ojalá nos iluminen a todos para amar la vida y la ciencia como Iván lo hacía. DEP amigo Iván.

 

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Tribuna

(enero 2025)

María José Hernáiz Gómez-Dégano
Presidenta de la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot)

Homenajes, cambios y proyectos

Con el año ya avanzado os enviamos este primer boletín de 2025 que viene cargado de homenajes —unos alegres, otros tristes— y de noticias de cambios y proyectos.

Como celebración abrimos este Boletín con la noticia de la entrega del Premio de Investigación Margarita Salas a la carrera científica a nuestro colega, amigo y expresidente de SEBiot José Luis García. Él, que ha sido tan gentil de recordar a nuestra Sociedad en su discurso de agradecimiento, es quien merece todos nuestros parabienes por haber contribuido al crecimiento y consolidación de SEBiot, y por sus grandes aportaciones científicas a la biotecnología, como subrayan con afecto y reconocimiento en sus artículos Carmen Vela, Quico Gòdia y Maria Isabel de la Mata, tres expresidentes de SEBiot que han trabajado mano a mano con José Luis.

También rendimos homenaje, este triste, a Antonio Ballesteros, otro colega que estuvo impulsando la SEBiot en sus orígenes y que, lamentablemente, nos dejó el pasado diciembre. Quienes fueron alumnos y compañeros suyos, Francisco J. Plou y Miquel Alcalde, nos recuerdan en su artículo lo mucho que contribuyó al desarrollo de la investigación en biocatálisis y a la formación de nuevas generaciones de científicos.

La ciencia española perdió también justo al iniciarse 2025 a Joan Guinovart, quien fuera impulsor de la creación de la COSCE —de la que SEBiot es miembro— y su primer presidente. Desde aquí enviamos nuestras condolencias a sus familiares, amigos y compañeros.

Pero hay más noticias positivas que me gustaría poner de relieve. La primera es la celebración, el próximo mes de julio de un nuevo Congreso de la Sociedad Española de Biotecnología, el decimonoveno, de cuyo programa os avanzamos el contenido de las conferencias plenarias. Biotec2025 se celebrará en julio en Barcelona y ya desde ahora os animamos a participar activamente, tanto en su programa científico como en las actividades sociales que se llevarán a cabo.

También quiero destacar la renovación de las personas encargadas de coordinar las secciones de SEBiot, aprobada en nuestra última asamblea y cuyo objetivo es reactivar las actividades y el trabajo colaborativo de nuestra sociedad. A través de la información publicada en nuestra web y de la secretaría podéis contactar con los responsables de las diferentes secciones, que estarán encantados de contar con la participación activa de todos los socios y socias.

Esperamos que encontréis interesantes todos los contenidos de este Boletín y, sobre todo, que vuestra participación haga que las actividades previstas para este 2025 sean tan exitosas como las que llevamos a cabo en 2024, y que juntos sigamos impulsando el crecimiento y la proyección de la biotecnología.

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Testimonio

(Adiós al Dr. Antonio Ballesteros Olmo • Boletín SEBiot • Enero 2025)

Francisco J. Plou, director del Grupo de Biocatálisis Aplicada (ICP-CSIC) y Miguel Alcalde, director del Directed Enzyme Evolution Group (ICP-CSIC)

En recuerdo de Antonio Ballesteros

Tuvimos la suerte de compartir la mayor parte de nuestra carrera científica con Antonio. Fue nuestro director de tesis, nuestro guía en los primeros proyectos europeos, nuestro apoyo principal cuando nos preparábamos para nuestras oposiciones de científicos del CSIC, nuestro consejero científico, nuestro punto de contacto para encontrar colaboradores, nuestro soporte en los momentos complicados, nuestro colega, nuestro compañero de viajes, nuestro revisor, nuestra referencia en las decisiones estratégicas. Pero, por encima de todo, Antonio fue nuestro amigo. Y siempre nos mostró sus cualidades: humildad, optimismo, capacidad de diálogo, sacrificio, persistencia, sentido de la responsabilidad, tiempo para escuchar cualquier cuestión científica o personal… y mucho trabajo.

Miguel Alcalde y Francisco J. Plou con el Dr. Ballesteros

Antonio fue un visionario en el campo de la biotecnología. Primero, cuando en la década de los 60 se atrevió a iniciar una línea de biocatálisis en un departamento, dentro del Instituto Rocasolano, en el que todos los proyectos eran de catálisis química, la mayoría centrados en el refino de petróleo. Después, ya en la década de los 80, cuando identificó las lipasas como un grupo de enzimas con enorme potencial para aplicaciones en distintos sectores industriales. Más adelante, cuando se introdujo en el campo de las enzimas activas sobre carbohidratos, intuyendo sus amplias perspectivas en campos emergentes, como los alimentos funcionales o los biocombustibles.

En 2006 organizó un congreso internacional sobre Biocatálisis Medioambiental, convencido de que las enzimas iban a jugar un papel fundamental en procesos de descontaminación y en el desarrollo de una química más verde, como así ha sido. Fue en esa época cuando empezó a hablarnos de las enzimas para la captura y valorización de CO2, una línea que actualmente es de enorme interés. En los últimos años insistía en el papel de las enzimas para aplicaciones en biomedicina. Esa capacidad de anticiparse a los hot topics no fue fruto de la casualidad, sino de muchas horas de lectura y numerosos viajes a congresos y reuniones, en especial con sus colegas del Working Party of Applied Biocatalysis, del que fue durante algún tiempo coordinador principal.

En todo este tiempo hemos vivido numerosas anécdotas con Antonio. A pesar de que su despacho parecía un tanto desordenado, sabía perfectamente dónde guardaba cada cosa, las notas de cada congreso, los resúmenes de los claustros, etc. Siempre se acordaba de los cumpleaños de sus colaboradores más cercanos, de los aniversarios de boda (alguna vez nos salvó de algún apuro) y, por supuesto, de los santos (como buen andaluz).

Antonio era una persona muy respetuosa, que lograba sus objetivos sin pisar a nadie, mostrando siempre un buen talante, atendiendo siempre a quien solicitaba su ayuda. Entre sus frases favoritas, recuerdo una que repetía cuando regresábamos de un congreso o de una reunión de proyecto, y que había interiorizado durante sus estancias en Estados Unidos: «Mission assigned, mission accomplished». Sin duda, Antonio cumplió su misión con creces, no solo profesional, como pionero de la biocatálisis en España, sino también humana. Su legado en el CSIC persistirá, porque ha creado una escuela científica donde la importancia de las personas y sus valores, así como la ciencia que desarrollan, se encuentran al mismo nivel. Te echaremos mucho de menos. ♦

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Testimonio

(Sobre el profesor José Luis García • Boletín SEBiot • Enero 2025)

Isabel de la Mata Riesco
Directora del Grupo de Investigación en Biotecnología Enzimática y Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular, Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Presidenta de SEBiot 2012-2014

Inspiración de varias generaciones de investigadores

Es un placer poder escribir unas líneas sobre José Luis García, sin duda, figura relevante de la ciencia española y, por supuesto, de la biotecnología tanto en España como a nivel internacional.

José Luis es paradigma de “Maestro”, generador de conocimiento, siempre llevando a cabo investigación de vanguardia, abriendo caminos inexplorados con soluciones innovadoras. Ha sido un pionero en transferencia de conocimiento, contribuyendo al tejido productivo fundando empresas, e implicado en política científica al más alto nivel, tanto nacional como internacionalmente. Además, es un gran divulgador, docente y creador de “escuela”. Su amabilidad y calidad humana son tan notables como sus logros académicos. Siempre dispuesto a colaborar y ofrecer su ayuda desinteresada, su incansable dedicación ha inspirado y formado varias generaciones de investigadores, entre los que tengo el privilegio de incluirme.

Mi andadura en la SEBiot comenzó de su mano, cuando fui elegida Secretaria. Fueron unos años apasionantes, de muchísimo trabajo y de los que guardo un grato recuerdo, y en los que aprendí muchísimo y pude conocer a gente extraordinaria. José Luis fue un pilar fundamental, junto a Carmen Vela y Quico Gòdia y el resto de la Junta Directiva, en la visibilización, expansión y crecimiento de la Sociedad. Su visión, liderazgo y entusiasmo contribuyeron al fortalecimiento de SEBiot, fomentando la colaboración con otras sociedades, tanto nacionales como internacionales, e instituciones, organizando congresos junto a la SBS americana o AseBio, entre otras; creando la página web de la Sociedad con el patrocinio de la Fundación Universia; participando en el proyecto europeo EULAFF (European Federation of Biotechnology Latin America Action on Functional Foods) junto a varias asociaciones sudamericanas. Con la Fundación Antama en la elaboración y re-edición de los “librillos” de divulgación Biotecnología en pocas palabras.

Gracias a su esfuerzo, se han establecido alianzas estratégicas para la SEBiot que continúan a día de hoy, como es la establecida para la realización del Máster en Bioinformática Aplicada a Medicina Personalizada y Salud, y que han potenciado a nuestra querida SEBiot, impulsando y enriqueciendo el campo de la biotecnología en España.

Su dedicación y compromiso han dejado una huella imborrable que es reconocida con este merecidísimo premio. ¡Enhorabuena José Luis! Me alegro muchísimo. ♦

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Testimonio

(Sobre el profesor José Luis García • Boletín SEBiot • Enero 2025)

Francesc Gòdia Casablancas
Catedrático de Ingeniería Química, Universitat Autònoma de Barcelona (UAB)
Presidente de SEBiot 2002-2006

Una influencia extraordinaria

He conocido muy pocas personas como José Luis, en las que las virtudes personales se entrelacen de una forma tan excepcional con las capacidades intelectuales y científicas, con una pasión desbordante. De él he aprendido que nada se consigue sin esfuerzo y perseverancia. He aprendido la importancia de la generosidad y la colaboración, en el mundo cada vez más competitivo de la ciencia, donde muchas veces parece que los impulsos van en el sentido contrario.

Con José Luis, y otras personas como Armando Albert, Carmen Vela, Isabel de la Mata, y el malogrado Rafael Pérez Mellado he tenido el placer personal de vivir unos años imborrables en la Sociedad Española de Biotecnología, en los que compartimos muchos momentos, algunos con apuestas arriesgadas, como los de la organización del Congresos Europeo de Biotecnología en Madrid. A todos nos guiaba la ambición de contribuir al desarrollo de la Biotecnología en España, y lo supimos hacer de forma compartida, colaborativa, desde ópticas y procedencias distintas y, sobre todo, con mucha generosidad. También quiero destacar de esos años la labor en entrelazar el mundo de la industria y la academia, así como hacer llegar la Biotecnología a la sociedad, acciones en las que José Luis tuvo mucho que ver.

José Luis es una persona que seguramente sin ni planteárselo conscientemente imprime una influencia extraordinaria en las personas con las que interacciona, simplemente porque irradia a su alrededor toda su personalidad, todo su rigor en la aproximación científica de su investigación, su visión para llevar el conocimiento más allá de las fronteras establecidas, su capacidad de esfuerzo, de perseverancia en conseguir llegar a la meta trazada, de método y rigor científico, de construir equipos comprometidos, de dibujar colaboraciones multidisciplinares. Tiene una capacidad de convicción fuera de lugar, basada en esta combinación de propuestas científicas rompedoras y un entusiasmo desbordante que debilita cualquier resistencia o duda. En definitiva, ejerce liderazgo de forma natural y con una enorme humanidad.

La Biotecnología española debe mucho a José Luis, en su paso por la industria, la academia y la Administración, y su mejor legado, además de todos aquellos que se suelen cuantificar en este mundo de métricas y rankings, es la inspiración que ha significado para muchos de nosotros, las generaciones de biotecnólogos que han adoptado alguno de sus muchos valores y que, sin duda, llevaremos con nosotros siempre un poco de lo que hemos aprendido de él.

¡Muchas gracias, José Luis!

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Testimonio

(Sobre el profesor José Luis García • Boletín SEBiot • Enero 2025)

Carlen Vela Olmo
Bioquímica, investigadora y empresaria
Presidenta de SEBiot 2010-2012
Secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación 2012-2018

Coraje, esfuerzo, inteligencia y dedicación

Conocí a Jose Luis García López mucho antes de pensar en Biotecnología… ¡en los pasados (y bien pasados) años 70! No creo que ni a él ni a mi nos importe poner fechas, porque sí, ¡las hemos vivido!

Mi primer recuerdo cita un laboratorio de Inorgánica, donde sin ningún reparo me acusaba de no hacer bien las cosas (¡“chapuzas” era el término!, término que usamos simultáneamente y sin reparo a lo largo de algunos años). Hasta que llegó el cuarto curso de nuestra carrera de Ciencias, sección Química, especialidad Bioquímica e, incidentalmente, cayó en mis manos la ficha de cualificaciones de José Luis (permitidme que me refiera a él así…), las matrículas de honor no cabían en el espacio dedicado para ellas (¡no hago comentarios sobre mi perspicacia al llamarle chapuzas… desde entonces, nunca más!)

Y mucho menos cuando se atrevía a hacerle preguntas a Margarita Salas en las clases de Genética Molecular, cuando todos andábamos tomando apuntes sin levantar la cabeza para no perder detalle de algo que a duras penas entendíamos…

Y pasaron los años y nos separamos, cada uno a nuestras tareas profesionales, y compartimos trabajo en la industria, cuando no estaba muy bien visto, y volvió a unirnos SEBiot… y sus vicisitudes. Muchas, intensas, buenas y malas, pero sobre todo trabajadas donde el coraje, el esfuerzo, la inteligencia y la dedicación, cualidades que eran un valor seguro que José Luis ponía siempre sobre la mesa y que daban una gran confianza a quienes teníamos la suerte de estar cerca. Y cerca estábamos, junto con Quico Godia y Rafael Perez Mellado, en el lejano 2001, cuando organizamos el X Congreso Europeo de Biotecnología en Madrid. Creedme que fue un reto.

El congreso anterior, en Bruselas, no había sido un éxito y nos enfrentábamos al riesgo de poca asistencia y, con ello, a problemas financieros. Los temas científicos iban bien, de la mano de José Luis, y la logística la teníamos muy bien ajustada, pero… recordaré siempre una reunión con la empresa organizadora, en mayo, con muy pocos inscritos, y a la salida José Luis y yo valorando si había que suspender…

Cena de gala del X Congreso Europeo de Biotecnología (2001), con Carmen Vela y José Luís García, a su izquierda.

No lo hicimos, y el Congreso resulto un éxito en todos los sentidos, incluido el financiero, que ayudó por algunos años a las cuentas de SEBiot.

Y siguieron pasando los años y nos veíamos en los congresos, foros, juntas de SEBiot… y cada año José Luis tenía una nueva iniciativa: una empresa constituida, un gran proyecto europeo, actividades de apoyo a la Administración… y ahí volvimos a trabajar juntos. Pude contar con José Luis como asesor en mi época de servicio público y su mirada crítica, conocedora del sistema y altruista fue siempre un gran apoyo. Ya fuera como representante en el European Research Council (ERC), como colaborador en CYTED y en tantos temas en los que su opinión representaba un valor seguro.

Y seguimos… con algún café en El Perro y La Galleta, con una carta de apoyo para un premio (era muyyy fácil)… y ahora con estas líneas, que espero sepan trasmitir mi respeto, consideración , admiración y cariño hacia José Luis y que no se vean empañadas por algo obvio: no soy objetiva. ♦

Tribuna-bol-octubre-2024

Tribuna

(octubre 2024)

Francisco Valero Barranco
Profesor en el Departamento de Ingeniería Química, Biológica y Ambiental, UAB
Coordinador del grupo de investigación de Ingeniería de Bioprocesos y Biocatálisis Aplicada y del Comité Organizador de Biotec2025

Biotec2025 ya tiene fecha

El Comité Organizador del XIX Congreso de la Sociedad Española de BiotecnologíaBiotec2025 tiene el placer de anunciar que el evento se celebrará en Barcelona, en la Facultad de Biociencias de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), en el Campus de Bellaterra, del 15 al 18 de julio del próximo año 2025.

Biotec2025Los congresos Biotec, organizados por nuestra sociedad desde el año 1986, son el fórum donde cada dos años nos reunimos investigadores y profesionales del sector de la biotecnología para exponer los resultados de nuestras investigaciones y establecer nuevos contactos y colaboraciones, tanto entre colegas del ámbito académico como con representantes de diferentes sectores industriales y de la Administración. El congreso incluye también un área expositiva, donde se presentan las novedades de empresas relacionadas con equipos y materiales de laboratorio de nuestro campo.

El Congreso de SEBiot vuelve a Barcelona después de 37 años. Fue en esta ciudad donde se celebró el segundo Biotec, en 1988, en el que culminó el proceso de maduración que propició la creación formal de la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot) en 1989. En esta ocasión nos acoge la UAB, cuyo inestimable apoyo queremos agradecer desde esta tribuna.

El programa científico para 2025 incluirá, como en años anteriores, temas de amplio interés, que se presentarán en cuatro conferencias plenarias, con reconocidos expertos nacionales e internacionales como ponentes, y sesiones temáticas, donde se expondrán las actualizaciones de los grupos que trabajan día a día en los ámbitos que cubren las diferentes secciones científicas de SEBiot. Asimismo, estamos preparando varias mesas redondas sobre temas transversales de interés para el mundo de la biotecnología.

La estructura del Congreso será similar a la de ediciones previas. El martes 15 de julio por la mañana arrancará la actividad con una nueva edición de los seminarios sobre tecnologías ómicas y sobre procesos biotecnológicos y biocatálisis aplicada, que tan buena acogida tuvieron en 2023. A partir de las 16h, se abrirá la recogida de acreditaciones y, a continuación, se llevará a cabo la apertura oficial del Congreso, la conferencia plenaria inaugural y el cóctel de bienvenida a los participantes. Biotec2025 se prolongará hasta el viernes 18 de julio al mediodía, cuando se celebrará la ceremonia de clausura, tras la última conferencia plenaria.

Os invitamos a que reservéis ya estas fechas en vuestras agendas y esperamos poder estar a la altura del gran nivel de organización y calidad científica de los últimos congresos de SEBiot. En breve haremos pública la web del Congreso, donde se podrán seguir los avances en la preparación del programa.

¡Bienvenidos a Biotec2025!